Part of me: Katy Perry por ella misma

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Katia Rodríguez Rodríguez

 

Durante los últimos años ha aumentado la proyección de películas en 3D relacionadas con artistas pop internacionales. Dirigidas a los seguidores, estos productos muestran ya sea conciertos completos (Hannah Montana & Miley Cyrus: The Best of Both Worlds, 2008); cómo fue el montaje del espectáculo (Michael Jackson’s This Is It, 2009); el impacto que han tenido en los fanáticos (Glee: The 3D Concert Movie, 2011); o la vida del cantante durante cierta gira (Justin Bieber: Never Say Never, 2011).

¿Los cantantes tienen la trayectoria o el impacto para protagonizar una película? ¿Son sinceros o es una estrategia para mejorar su imagen? ¿Realmente es necesario grabar en 3D? ¿Puede cambiar nuestra concepción de ellos? Interrogantes como éstas se formulan con las cintas mencionadas anteriormente, y surgen de nuevo con la proyección de Katy Perry: Part of Me (2012) en las salas de cines.

Katheryn Elizabeth Hudson (Santa Bárbara, 1984), mejor conocida como Katy Perry, alcanzó el éxito mundial con su sencillo «I Kissed a Girl» en 2008. Con sus álbumes One of the Boys (2008) y Teenage Dream (2010) ha logrado demostrar que no fue una one-hit wonder –señalada así por los críticos musicales en su momento– al tener 10 sencillos dentro de los primeros lugares de venta en el mundo y ser nominada a premios importantes como los Grammy Awards. Con Teenage Dream se convirtió en la primera mujer en tener cinco sencillos, de un mismo disco, en el número uno de ventas, y la segunda artista en lograrlo después de Michael Jackson con el disco Bad (1987). Con la película Katy Perry: Part of Me terminan los dos años de promoción, dando punto final a la era Teenage Dream.

Katy Perry: Part of Me es un documental que muestra el detrás de cámaras de su gira California Dreams, a través de 124 shows realizados durante un año por América, Europa, Asia y Australasia. Ésta no es la primera vez que Katy Perry tiene contacto con la industria cinematográfica. En 2010 realizó un cameo –eliminado en la edición final– para la película Get Him to the Greek. Un año después dio su voz al personaje de Pitufina en Los Pitufos y realizó un cameo, que también fue eliminado, en Los Muppets.

Antes de arrancar con el California Dreams Tour, Perry contactó en el año 2010 a los cineastas Ed Lovelace y James Hall con el propósito de «capturar los momentos de cada uno de los conciertos de la gira, pero pronto, el proyecto se convirtió en algo más grade, así que decidimos revelar también lo que ocurría tras bambalinas,» dijo Katy en una entrevista.[1] El resultado fue Katy Perry Concert Candy, una serie de videos publicados en YouTube de sus experiencias durante los conciertos en ciertos países.

Tras el éxito obtenido en su gira, el Staples Center fue testigo de un concierto gratuito en noviembre de 2011. Inspirada en Truth or Dare (1991) –documental que sigue a Madonna durante el Blond Ambition Tour–, Katy se convirtió en productora de su propia película e invirtió dos millones de dólares para grabar todo el concierto en formato 3D para que todos sus katycats, como se denominan sus fanáticos, pudieran ver el espectáculo.

Meses después consiguió el apoyo de Paramount Pictures y comenzó el trabajo con los realizadores Dan Cutforth y Jane Lipsitz, productores de Justin Bieber: Never Say Never. La visión cambió y se buscó mostrar que se puede ser uno mismo para conseguir lo que uno quiera. «Creo que en ocasiones la gente piensa que somos perfectos, y no es así. Es importante romper esa idea en la que para alcanzar tus sueños debes de ser perfecta, sin fallas visibles, vivir en un mundo de fantasía»[2], expresó Katy en un programa de televisión. Perry considera que la gente «piensa que sólo ocurre. Ellos piensan que es por la cara bonita. El filme muestra toda la ingeniería de operación (para lograr ser un artista).»[3]

Es así que Part of Me muestra la lucha por triunfar en la música. La película posee mucho material grabado por amigos y la misma cantante (antes tenían video blogs) antes de que saltara a la fama. Así podemos ver a una rubia y adolescente Katy Hudson en 2001, con guitarra en mano, promocionando su disco homónimo de música góspel (ella fue criada en un estricto ambiente cristiano, ya que sus padres son pastores); a una veinteañera de pelo negro tratando de ser la nueva Kelly Clarkson o Avril Lavigne que querían Island Records y Colombia Records –que la firmaron y después rechazaron–; a una chica con look pin up que salta de alegría al escuchar por primera vez «I Kissed a Girl» en la radio por abril del 2008. Todo ese material hace que la película sea sincera, más aún cuando se ve la lealtad que tiene con la gente que ella conoce desde los 17 años y que es una parte importante del show.

Otra de las cartas fuertes es la personalidad de la californiana. Durante toda la cinta logra arrancar una sonrisa ya que es una persona bromista, incluso en los momentos de cansancio durante la gira. Su abuela de noventa años, más sarcástica que Katy, logra arrancar carcajadas. Pero no todo es risa, la película se convierte en un drama. Es inevitable la curiosidad que genera la ruptura con Russell Brand; si bien se deja ver el desgaste de los viajes que ella hacía para estar con él o la presión ante tener un hijo, no muestran escenas de convivencia entre ellos (aunque esta situación se vuelve el eje principal de la película). La escena más fuerte, que resume la idea de superación, es una donde Perry se quiebra en llanto antes de dar uno de sus conciertos más importantes en Brasil; en cuestión de segundos saca una sonrisa y como diría su ídolo Freddie Mercury, the show must go on.

Podría pensarse que la música abunda en la película, pero ocurre lo contrario, no hay ningún número musical completo. Las canciones fueron seleccionadas no por su popularidad sino por la letra; así la música sirve como refuerzo a las entrevistas que les hacen a sus allegados y refleja lo que siente o quiere decir Katy de cierta etapa de su vida.

Las secciones del concierto son llamativas, ya que es un viaje por la tierra de caramelo al estilo Willy Wonka. La grabación en 3D rescata la dimensión y formas de los distintos dulces, panqués y nubes de algodón que conforman el escenario, resalta el colorido de los múltiples vestuarios, no se pierden los elementos de iluminación en canciones como «E.T» o la pirotecnia utilizada en «Firework», y uno percibe la textura y volumen de elementos como las burbujas en «Not Like the Movies» o la crema chantillí que lanzan al público en «California Gurls».

Una vez planteado lo anterior, podemos regresar a las interrogantes que surgen con este tipo de documentales. ¿Katy Perry tiene la trayectoria suficiente para protagonizar una película? Sí, once años de carrera –con distintos nombres artísticos y enfoques musicales– proveen una historia melodramática (la lucha por ser ella misma en una industria despiadada; descubrir que el príncipe azul no existe) y el suficiente material visual para presentar un producto interesante, llamativo y, hasta cierto punto, desconocido por el público en general.

¿Es Katy sincera ante la cámara o Part of Me sirve únicamente para mejorar su imagen? Si bien Katy no muestra todo sobre su persona (existen omisiones de amistades importantes, no se menciona su relación tormentosa con el rapero Travie McCoy, ni los problemas que ha generado a sus padres en la comunidad cristiana), se nos presenta su lado débil e «imperfecto» (sin maquillaje, cansada y llorosa). Contrasta la imagen que presenta ante el mundo (reina del mundo de caramelo, sensual, bromista e irreverente) para demostrar a sus seguidores –y críticos– que no se necesita ser perfecto para superar las dificultades y triunfar; logra inspirar. Mejora su imagen y se gana el respeto del espectador. No olvidemos que también la película sirve como medio para hacer una declaración pública sobre lo ocurrido con su matrimonio fallido; no revela las causas pero muestra lo que siente, provocando que los asistentes tomen una postura a favor de ella.

¿Puede cambiar nuestra concepción sobre Katy? Sí. Logra romper el mito de que es una artista fabricada, una one-hit wonder. La película es creación suya; no sólo es protagonista sino que estuvo involucrada de forma activa en los procesos de producción, promoción y edición (tomó la última palabra de las escenas a mostrarse); no sorprendería verla más adelante en la industria cinematográfica como actriz o productora de su propio material. En el rubro musical nos muestra que ella es dueña del concepto de «Katy Perry»; en palabras de Greg Thompson, vicepresidente ejecutivo de marketing y promoción de EMI Music, Katy «es la CEO, y ella tiene un gran tablero de direcciones alrededor de ella. Ella escucha a los expertos y luego toma una decisión […] La gente pensó al principio que era fabricada. Pero a medida que uno pela una cebolla, cada capa muestra a Katy.»[4]

Katy Perry: Part of Me no sólo es la historia de una de las artistas de pop más importantes en estos últimos años, sino un documento que revela cómo funciona la industria musical y los sacrificios que conlleva. Aunque el material está dirigido a un público joven, se disfruta sin importar que nos guste o no su trabajo como cantante, ya que hay un equilibro que evita empalagarse. Como dice la misma Katy, «la gente ama decir “Katy Perry, es sólo un acto pop, una chica pop”, blah, blah, blah… pero cuando ellos van a ver uno de mis shows con los brazos cruzados, se van un algo confundidos»[5].

NOTAS


[1]Katy Perry: De princesa del pop a estrella de Hollywood, por Jesús Alberto Germán (Revista ERES, agosto 2012).

[2] Katy Perry en el programa The Ellen DeGeneres Show (21 de mayo de 2012).

[3]Girl on Fie, por Mickey Rapkin (Revista ELLE, septiembre 2012).

[4] Girl on Fie, por Mickey Rapkin (Revsita ELLE, septiembre 2012).

[5] Artist on Artist con Katy Perry y Florence Welch (MySpace Music, 2009).

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Katia Rodríguez Rodríguez (Ciudad de México, 1989) estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es periodista, locutora de radio por internet y miembro del consejo editorial de Cuadrivio. Entre sus intereses se encuentran el cine, la música y la danza.

 

Revista cultural

1 comentario

  1. Hilda Marmolejo

    18 Agosto, 2012 at 10:16

    Excelente reseña. Me gusta la manera en la que Katia lleva al lector a un proceso de reflexión y no sólo describe la película.

    Creo que este tipo de trabajos hacen falta para darnos cuenta de todo lo que hay detrás de una película y, en especial, para reflexionar sobre la calidad de la trama, elemento que muchas veces se deja atrás para dar prioridad a los efectos especiales.

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