Fuentes y «la Poni»

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Unidos por el Cervantes

Elena-Poniatowska

 

Ricardo Cruz García

Se conocieron bailando. Pertenecían al mismo círculo social y asistían a las mismas reuniones. Elena y Carlos se habrían encontrado por primera vez en 1953. Ninguno de los dos podría precisar la fecha exacta, pero en 2001 el novelista recodaría aquel momento: “La vi por primera vez disfrazada de gatito en un baile del Jockey Club de México. Toda de blanco, rubia como es, con antifaz y joyas claras […]. Como toda buena gatita, tenía un bigote que surgía de la máscara. Pero en ella, el obligado flojel de los gatos no era, como el salvaje bigote de Frida Kahlo, una agresión sino una insinuación”.

Desde entonces se hicieron amigos. Meses después ambos incursionarían como un viento fresco e impetuoso en la literatura mexicana. “Salimos juntos –afirmó Fuentes–, yo con un libro de cuentos, Los días enmascarados, ella con un singular ejercicio de inocencia infantil, Lilus Kikus”. Estos dos breves pero extraordinarios libros fueron publicados en 1954 por Juan José Arreola en su célebre colección editorial “Los Presentes”. Más tarde ambos tomaron caminos distintos: Elena se dedicaría casi de lleno al periodismo y Carlos haría de la literatura una forma de vida; sin embargo, la gran amistad perduraría.

Ahora, además del baile, a ambos escritores los une el Premio Cervantes de Literatura. Fuentes fue distinguido con el galardón en 1987; Elena recibió apenas hace unos meses la noticia de que ella es la nueva premiada.

Por lo demás, parece que en los últimos años el jurado del Cervantes ha querido reconocer a los viejitos de las letras mexicanas: una generación de escritores nacidos entre la década de 1930, con una larga trayectoria en la literatura y el periodismo, quienes -como ellos mismos dicen- están en la última etapa de su vida. Han estado en el escenario literario latinoamericano e hispánico desde hace décadas. Después de que recibiera el Cervantes, Octavio Paz (1981) y, más tarde, Fuentes, pasaron casi veinte años para que los escritores nacionales empezaran a ser galardonados de nuevo: primero fue Sergio Pitol (2005), hace unos años José Emilio Pacheco (2009) y ahora Poniatowska, la única mujer de este grupo de amigos en el que también estaba Carlos Monsiváis, quien murió en 2010 sin haber recibido dicho premio. (Y ahora surge la cuestión de si aún hay en la lista más candidatos o candidatas de México para ser reconocidos con el Cervantes próximamente, o tendremos que esperar otro par de décadas.)

Carlos Fuentes Macías nació el 11 de noviembre de 1928 en la ciudad de Panamá y murió en la ciudad de México el 15 de mayo de 2012. El escritor dispuso ser enterrado en su amada París, la ciudad donde el 19 de mayo de 1932 nació Hélene, quien llegó a México diez años después y desde entonces se le conoció como Elena Poniatowska Amor.

Aquel Fuentes que en su juventud decía sobre la famosa reportera: “Mira, ahí va la Poni en su vochito a preguntar por el precio de los tomates; ahí va al rastro, a ver cómo matan a las vacas para protestar”, descansa en el cementerio de Montparnasse, junto a sus hijos Natasha y Carlos, al igual que Porfirio Díaz.

La muerte de Fuentes en 2012 coincidió con la serie de homenajes a Elena por sus ochenta años. “No siempre estoy de acuerdo con ella en sus juicios. Siempre admiro su convicción y su valor”, había dicho Fuentes en 2001. El largo cariño que el novelista sentía por “la Poni” se confirmó hasta el último día de vida, al escribir las que quizá hayan sido sus últimas palabras: “¿Pobre princesa? ¿O princesa pobre? Nada de eso: la ciudadana Poniatowska es nuestra y es rica: rica en afectos, rica por lo mucho que da y lo mucho que recibe. ¡Rica princesa!” Así se unía a la celebración de las ocho décadas de vida de la escritora, mientras ella lamentaba la “pérdida terrible” que abría un gran vacío en las letras mexicanas.

Un año después, Poniatowska recibe, de sopetón y sin decir agua va, el Premio Cervantes, y continúa trabajando y escribiendo gracias a ese oficio y disciplina que le ha dado su larga vida de periodista.

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Ricardo Cruz García (ciudad de México, 1985) es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. En 2010, obtuvo el premio a la mejor tesis de licenciatura alusiva a la Revolución mexicana, otorgado por la UNAM. El Instituto de Investigaciones Históricas está por publicar su obra Nueva Era y la prensa en el maderismo. Actualmente es jefe de redacción de la revista Relatos e historias en México.

Revista cultural

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