El resurgimiento del vampiro

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A mi lado, en lugar del fuerte maniquí
que parecía haber hecho provisión de mi sangre,
en confusión chocaban fragmentos de esqueleto,
de los cuales se alzaban chirridos,
como los de una agria e infernal veleta,
o los de un cartel, al cabo de un vástago de hierro,
que acaricia el viento en las noches de invierno.

La metamorfosis del vampiro, Charles Baudelaire

Para abrirse camino rompe y rasga,
prende, se aviva, crece, inflama
como perro que rabia sus amores
.

Elogio del vampiro, Vicente Quirarte

Cristina Urrutia Aldrete

Mi mirada viaja por los colores y letras del Periférico, cuando me doy cuenta de que hay por lo menos tres espectaculares que no se distancian a más de cincuenta metros uno del otro, poseen la misma imagen y con ella los idénticos símbolos que forman la palabra Eclipse; con esto viene a mi mente una pregunta: ¿en qué momento el vampiro se volvió un símbolo de atracción? 

La saga de Stephanie Meyer ha recorrido el mundo reclutando más y más fans, niñas ilusas que hacen fila durante horas para ver a su amado Edward Cullen, o a Jacob Black si es que prefieren la licantropía. A Agustín Calmet probablemente le daría un paro cardiaco si viera a toda esa multitud de chicas esperando para ver a un vampiro o a un hombre lobo, seguramente las calificaría de brujas y putas.

Meyer ha sabido vender perfectamente su obra, no es merecedora de un Nobel ni mucho menos, pero fue lo bastante inteligente como para construir la trama de tal manera que atrapara al lector en un mundo totalmente ajeno al real, lo cual hace a la novela exitosa. Pero, señoras y señores, Stephanie Meyer no tiene ni idea de lo que es un vampiro.

Empecemos por las características básicas de un vampiro: se alimenta de sangre, tiene cualidades fuera de lo común, es atractivo, es inmortal, se le puede asesinar sólo de tres maneras, ya sea clavándole una estaca en el corazón, quemándolo o exponiéndolo al sol, por tanto, son seres que sólo salen durante la noche, es decir, son nocturnos: ¿por qué creen que se les asocia con los murciélagos y los lobos? La familia Cullen sale durante el día como si el astro rey no existiera, esa característica ni los autores contemporáneos la pasan por alto (fuera de Stephanie Meyer). ¿Dónde quedan la oscuridad y el misterio del vampiro si puede salir, como cualquier humano, a la luz del día?

Por otro lado tenemos esta obsesión por parte de los Cullen de integrarse a la sociedad humana, de no llamar la atención, de encajar y además, la extraña costumbre, de no alimentarse de humanos. Los vampiros de autores consumados e incluso los vampiros «reales» como son Vlad Tepes y Elizabeth Bathory, utilizaron sus habilidades para conseguir lo que querían, es decir, no trataban de ocultar sus habilidades, al contrario, hacían amplio alarde de ellas. Algunos podrán refutarme que Louis, el personaje de Anne Rice, sí se preocupaba por los humanos y por tanto no se alimentaba de ellos, pero terminó cayendo en… llamémosle «tentación»; por otro lado tenemos a Drácula que por la única humana que se interesó fue por Mina y eso porque era su esposa en su vida pasada, lo cual da trama a la novela; los demás no le importaron ni un comino, y un ejemplo más reciente puede ser Bill creado por Charlaine Harris, que por la única que se preocupa es por Sookie, y , sin embargo, algunas veces se alimenta de ella.

Otro aspecto que es bastante criticable de los vampiros de Meyer es el hecho de que crea a una Bella embarazada… sí, así es, en el último libro de la saga, Amanecer, Edward Cullen embaraza a su novia; los vampiros, si no mal recuerdo, son no-muertos, es decir son criaturas que deberían estar muertas, pero no lo están, lo cual de ninguna manera significa que estén vivas; por tanto, yo me pregunto: ¿cómo es posible que alguien que esté en este estado sea capaz de proporcionar «vida» y crear un híbrido vampiro-humano? Se me hace increíble concebir la idea, es decir, la ironía llega hasta cierto punto a ser ingenua, los vampiros sólo llegan a crear cierta «vida» cuando transforman a alguien más en uno de ellos. Es cierto que en las novelas de Charlaine Harris, nuestros nocturnos personajes tienen relaciones sexuales, pero jamás aparece algún híbrido. Es más, en la saga de Vampire Diaries escrito por L.J. Smith hay relaciones sexuales entre vampiros y humanos, pero no hay hijos. Claro que hay vampiros a quienes no les importa el sexo; no es el caso de Drácula, quien tenía tres novias, pero sí es el caso de Lord Ruthven, personaje creado por John Polidori e inspirado en el famoso escritor Lord Byron; este vampiro era apuesto y seductor, conducía a la cama a varias damiselas ¿para qué? Para drenarles toda la sangre, el sexo le importaba nada. Otro caso, ya para rematar esta fase, es Lestat, el vampiro favorito de Anne Rice. Al igual que Lord Ruthven atrae a muchas chicas y sólo busca probar su tibia y deliciosa sangre, y si no me creen lean Lestat, el vampiro o vean la película de Entrevista con el vampiro.

Así podría irme con varios ejemplos de literatura, cine e historia, e incluso podría meterme en el campo de la licantropía, pero el punto es que, la figura del vampiro ha resurgido de una manera increíble, pero se ha degradado demasiado de lo que era la figura original. A muchos les gusta el nuevo rumbo de este monstruo, pero otros tantos estamos bastante inconformes con todas esas malas películas y series de televisión. Lo único que se le puede agradecer a Stephanie Meyer, es que es más fácil conseguir libros acerca de vampiros.

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Cristina Urrutia Aldrete (México, 1991). Estudiante de tercer semestre en Estudios y Gestión de la Cultura en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Loca y enamorada de la música y la literatura. Pertenece al consejo editorial de Cuadrivio.

Revista cultural

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