«Women and Economics», una sorpresa en el siglo XXI

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Daniela Tovar U.

Charlotte Perkins Gilman vivió a finales del siglo XIX y principios del XX, justo cuando el movimiento sufragista se extendía por el mundo y las mujeres comenzaban a participar en la política desde diferentes ángulos. Ella hizo su parte como antropóloga y escritora de ficción. En Women and Economics (1898), expresa sus ideas sobre la forma en que las mujeres se desarrollaron como seres dependientes de los hombres y sobre cómo esta dependencia limita el avance de toda la sociedad. Es un libro escrito por una feminista empedernida que se empeñaba en mirar la forma de ser mujer y, en particular, la maternidad como fenómenos sociales en vez de aspectos incuestionables y naturales de la humanidad.

Yo lo leí hace un par de meses para un trabajo de la escuela. No tenía ni idea de qué se trataba ni del contexto histórico en el que fue escrito. Lo único que sabía es que la autora había escrito Making a Change,[i] un cuento que me había encantado por su final inesperado, y por eso quería saber que más había hecho. Lo primero que me atrapó de Women and Economics fue el poema que funciona como proemio y que habla sobre Adán y Eva –desde que son creados, hasta que caen de la gracia de Dios. Y debo señalar que me atrapó porque me hizo enojar; sobre todo la última parte:

«¿Amarte? ¡Te amará como los límites de su libertad!

¿Amarte? ¡Te amará mientras el amor viva!

¡No temas el corazón de una mujer! ¡No muestra amargura!

¡Los años de sufrimiento no la han enseñado más que a perdonar!»

Me sentí sumisa y no supe qué decir porque me quedó el saco. Después del poema viene un prefacio donde Gilman describe de manera puntual los objetivos de su libro que está dividido en capítulos que comienzan con un resumen de lo que se ha venido discutiendo en los anteriores –sin duda, una estrategia didáctica. Por eso, el libro podría parecer una conferencia o una clase –aunque la autora no se dirige especialmente al lector, sino que va explicando los hechos, los describe y analiza paso a paso.

Los datos que la autora proporciona sobre el desarrollo biológico y antropológico de las mujeres parecen ser exactos, pero los ejemplos que utiliza obviamente suenan arcaicos. Por ejemplo, en el primer capítulo la autora habla sobre las abejas y describe cómo la diferenciación de sexos depende de la forma en que los animales obtienen su alimento y nos dice que si las mujeres hubieran nacido para cumplir una función meramente reproductiva, entonces su biología sería distinta; como sucede con las abejas reina que son anatómicamente diferentes al resto de su especie. Gilman dice que, en nuestro caso, es la sociedad la que empuja a las personas a la diferenciación sexual. Actualmente, es difícil encontrar comparaciones tan burdas entre las personas y los animales en un análisis sociológico serio. En parte esto se debe a que, en nuestra época antropocéntrica, nos gusta vernos como seres muy diferentes de los animales y, por eso, no nos gusta pensar que socialmente nos comportamos como ellos –a pesar de los millones de cuestionarios en línea que tratan de adjudicarnos el comportamiento de un animal. Sin embargo, después del enojo y el desconcierto inicial, uno se acostumbra al estilo en que se discuten los problemas que se generan por la forma en que nos hemos acostumbrado a ser-hacer parejas, luego familias y, finalmente, padres o madres.

Al final de su análisis, Gilman propone una serie de soluciones para la situación que vivían las mujeres en su época: todas son medidas racionales para el cuidado de los niños, la educación y la repartición de las tareas domésticas. Por ejemplo, conjuntos habitacionales que contaran con servicios profesionalizados para todas las tareas del hogar. El problema con estas soluciones es que son utópicas, incluso –o sobre todo– ahora que han pasado más de cien años desde que escribió Women and Economics. Sería muy interesante saber si los lectores actuales piensan que ha habido o no cambios entre los problemas que la autora describe y los que ahora enfrentan las mujeres en la sociedad.

El enojo en mí prevalece, pero es porque jamás me había cuestionado si soy una persona que participa en las convenciones sociales sobre la educación de las mujeres, tales como el cortejo, la pareja, la familia, la maternidad y los roles de género. De forma ordenada y crítica, el libro me despertó una sensación de descubrimiento. Ahora, ha cambiado drásticamente mi forma ver las noticias sobre los avances de la lucha social de las mujeres alrededor del mundo –desde las mujeres musulmanas que se graban quitándose el velo en YouTube, hasta titulares como: «Llega una mujer a dirigir un equipo de segunda división en Francia»[ii]– y es gracias a las fuertes afirmaciones que hizo Gilman en 1898.

El enojo que siento poco a poco se va transformando en una actitud crítica, pero ahora me preocupa que el cuento y el libro de esta autora, de principios de siglo XX, me sorprendan tanto. Es como si durante mucho tiempo me hubiera perdido de algo. El texto no me sorprendió como algo estilísticamente novedoso, pero sí como una pausa para reflexionar de manera crítica sobre la forma en la que actuamos en la vida cotidiana y cómo damos por hecho tantas cosas sobre los roles de género que reproducimos.

 NOTAS

[i]Este cuento fue traducido como «Un cambio» por Lorena Rodríguez para Cuadrivio: http://cuadrivio.net/2013/12/un-cambio/

[ii] Cabe destacar que es la misma mujer que, en 2009, fue presentada en la revista GQ únicamente como la novia del futbolista Daniel Mustafa.

 

 

 

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Daniela Tovar U. es editora en formación y escritora por necesidad; como toda persona educada a la orilla del viento, ama la naturaleza. En sus ratos libres estudia Letras Inglesas. Ha tomado diversos cursos y diplomados de historia, cine, arte y literatura. Actualmente se especializa en didáctica y planea estudiar una maestría en diseño de material didáctico para aprender a enseñar a través del arte. La pueden encontrar corriendo en la UNAM o en cualquier lugar con pulmones con su perra. Siempre está en busca de una buena plática y grandes sobremesas. Esto es lo primero que publica y [iii]espera continuar comunicando sus impresiones sobre la forma en que se puede relacionar el arte con la vida.

Revista cultural

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