Una mirada a «El museo de la inocencia»

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Turkish Nobel literature laureate Orhan

 

 

Manuel Ortiz

 

 

El museo de la inocencia (2009) es la última novela publicada hasta el momento de Orhan Pamuk, el escritor turco ganador del premio Nobel de Literatura en 2006. La historia transcurre principalmente en Estambul durante los años setenta del siglo pasado y narra la relación de Kemal, un empresario de treinta años perteneciente a la alta sociedad turca, y Füsun, una estudiante que trabaja como dependiente en una tienda de ropa que además es su pariente lejana. Lo que al principio es una relación casual fundamentada en el deseo físico que Kemal siente por ella se transforma cuando Füsun rompe con él y éste desarrolla una obsesión que lo conduce a coleccionar objetos sin valor aparente, pero que constituyen la representación tangible de los sentimientos que ella le provoca. Al mismo tiempo, este evento lo lleva a replantear y transformar todos los aspectos de su vida y, en particular, su visión de lo que es la felicidad.

El libro tiene una extensión de 650 páginas, que se dividen en 82 capítulos cortos y uno largo. Esta organización propicia que el lector asimile con facilidad la diversa gama de temas y conceptos que se desprenden a lo largo de la historia. Por ejemplo, un capítulo trata sobre el conflicto moral al que se enfrentan muchas mujeres de la burguesía turca al intentar desarrollar con plenitud su vida sexual debido a los prejuicios inherentes a su sociedad, y en otro se describe la importancia que la introducción del televisor en Turquía comienza a adquirir en las dinámicas familiares y domésticas.

La presencia en la novela de esta gran diversidad de temas se origina en el hecho de que el protagonista reflexiona sobre ellos con la finalidad de acercarse a Füsun (lo que, al mismo tiempo, lo lleva a comprender su propia situación en su entorno). Sin embargo, estas reflexiones aparentemente dispares se relacionan con uno de los temas recurrentes en la obra de Pamuk: la occidentalización de la sociedad turca, es decir, la adopción e imitación por parte de la gente con altas posibilidades económicas y sociales de comportamientos, actitudes y posturas «europeas» (principalmente francesas). Este proceso tiene su origen en la apertura de los empresarios turcos al mercado europeo y en la importación por parte de ellos de sistemas de trabajo y modos de vida «europeos» que luego adaptaron a la vida turca (lo que fue fácil debido a la compleja situación geográfica de Turquía, ya que es transcontinental, es decir, una parte del país pertenece a Europa y la otra a Asia). La transformación de las tradiciones, la manera de relacionarse hombres y mujeres de distintas clases y el papel que desempeñan ellas en la vida de las grandes familias turcas, donde cada vez sus acciones adquieren mayor notoriedad, son aspectos que obedecen a la modificación gradual de la sociedad cuando la cultura turca se abre al intercambio y a la influencia de Occidente.

Asimismo, Europa se erige a lo largo de la novela como un ente con el que Kemal se compara constantemente, ya que considera que el hecho de no haber sido europeo influyó negativamente en él. Por eso en algún momento piensa que si hubiera sido europeo, habría sido un ser racional y habría podido anular el compromiso de matrimonio que tenía antes de conocer a Füsun, y se hubiera casado con ella sin importar las diferencias entre ambos. En cambio, se deja llevar por la presión de las costumbres turcas y trata de mantener su compromiso el mayor tiempo posible, por lo que pierde su oportunidad de estar con Füsun porque ella sí se casa.

Contrario a lo que pensé en una primera lectura, El museo de la inocencia no es trascendental por la forma tan original en la que reivindica la función e influencia que los objetos cotidianos (un lápiz labial, un vaso o un pendiente) tienen sobre las personas y las implicaciones capitales que posteriormente adquieren en sus vidas como consuelo y depositarios de la memoria de hechos significativos, capaces de ofrecer por sí solos la explicación de un sentimiento profundo. Lo más trascendental de la novela, su centro, considero que es la perspectiva que ofrece del tiempo no como atenuante, como generador de olvido, sino como causante del crecimiento de una emoción. En la novela, el tiempo se constituye por una sucesión de momentos que ha de tener, a fuerza de constancia, un destino feliz; es decir, está emparejado con la ilusión. Ilusión y tiempo conforman la inocencia que le permite al desdichado Kemal soportar dulcemente la espera por Füsun y su obsesión por ella. Así pues, El museo de la inocencia es un libro maravillosamente entretenido que nos deja una profunda reflexión acerca de lo que es la felicidad, un libro que sólo hasta la última línea nos revela su secreto.

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Manuel Ortiz (Hidalgo, 1989) es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Salesiana. Sus temas de interés son el análisis político, las tendencias internacionales de interactividad en la televisión y la relevancia de las redes sociales en la difusión y recepción de la información. Además disfruta de la historia y la literatura. Ésta es su primera colaboración en Cuadrivio.

Revista cultural

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