Siete corazones de piedra

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Eduardo Cerdán

 

 

Un poema de Luz América Alvarado sirvió al narrador Luis Carlos Fuentes Ávila (1978), potosino por avecindad, para titular su más reciente libro de cuentos: Mi corazón es la piedra donde afilas tu cuchillo, publicado por Ediciones Era en el 2014.

De este largo título surgen dos lecturas: la primera, y la más evidente quizá, crea la imagen violentísima de un cuchillo en un corazón pétreo; la segunda, una metáfora nominal que hasta podría parecer cursi (discurso totalmente ajeno al del libro), arroja connotaciones que tienen que ver con el universo de las relaciones humanas. Violencia y muerte, por un lado; amor y sexo, por el otro. Con su afortunado compendio de siete relatos, Luis Carlos Fuentes demuestra que eros y thánatos, como bien dijo Freud, son las dos grandes pulsiones humanas.

La de Luis Carlos es una propuesta plausible, ya que no es una simple antología de cuentos, sino un libro pensado como un todo: un cuentario agrupado bajo una unidad temática. Con un abanico de registros varios y tramas que en ocasiones caen dentro de un orden fantástico y en otras –como bien señala Liliana Blum– se ubican en las márgenes de la verosimilitud, Luis Carlos Fuentes transita, con envidiable pulso, del flujo de conciencia a la voz en segunda persona, de la narración omnisciente al monólogo.

En Mi corazón… se nota el conocimiento que tiene Fuentes Ávila de la tradición literaria y su dominio de las técnicas narrativas. Hay en el autor un evidente interés por el discurso cinematográfico, lo cual no debería sorprender a nadie: Luis Carlos estudió cine en París y ha hecho una carrera notable como guionista.

Lo gore, la tensión narrativa, la creación de imágenes inquietantes y de personajes complejos son, para mí, las más grandes virtudes de Fuentes Ávila. En el libro de 2015 encontramos agonistas que se enfrentan a situaciones límite, que a menudo se asoman a la insania que se dejan dominar por el terror.

Hago a continuación una mirada panorámica a los argumentos de los cuentos que constituyen Mi corazón es la piedra donde afilas tu cuchillo. Omito a propósito los finales para no arruinar la lectura y para invitar, porque para eso se reseñan los libros, a que los lectores visiten el universo de Luis Carlos.

«Aleika», el relato que abre el volumen, trata sobre una prostituta que con una vagina maravillosa capaz de hacer un movimiento de pompoir logra que un hombre con eyaculación retrógrada pueda inseminar a su esposa. «Corpus delicti (técnica mixta)» inicia con un personaje que despierta y se encuentra, además de con una resaca, con el cadáver de un travesti. «El sabor amargo de la cerveza» es una narración que se desarrolla en el mundo de los sueños y termina por crear un verdadero laberinto onírico. «La causa errónea del amanecer» retoma una parte del folclor mexicano para crear un cuento aterrador. «El mejor padre del mundo» trata sobre un padre soltero empeñado en escribir una obra literaria notable, motivado por los celos que siente hacia su rival. «Florecita rockera», que sigue la línea de «Aleika», recupera una tradición de recursos fantásticos que nos llegan desde Ovidio. Y «Constanza», el relato que cierra el libro y que utiliza enumeraciones à la Luis Britto, cuenta la siniestra historia de una niña que debe, literalmente, llenar los zapatos de su hermana, la primogénita, que murió de pequeña.

Los personajes de Luis Carlos Fuentes son varones que podrían parecer misóginos, pero que en realidad revelan un sentimiento que me parece primordial para comprender las dinámicas de las relaciones humanas: el miedo al Otro; en este caso, el miedo a lo femenino. Hay, también, mujeres llenas de claroscuros que escapan a los arquetipos sociales de la femineidad.

Este libro llegó a mí de manera azarosa, cuando fui invitado para presentarlo en abril de 2016. La de estos cuentos fue una lectura por mucho sorpresiva, alegre, amena y veloz. Al autor agradezco enormemente el cuidado de su prosa, la depuración de las formas y, sobre todo, el rigor estético.

Con este feliz hallazgo descubrí que la carrera de Luis Carlos Fuentes es una promesa en nuestro presente literario.

 

 

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Eduardo Cerdán (Xalapa, 1995) es narrador y ensayista, estudiante y profesor adjunto en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha sido premiado en concursos nacionales de cuento y fue becario de verano en la Fundación para las Letras Mexicanas en 2015. Colaboró en el libro 43: Una vida detrás de cada nombre (UV, 2015) y en las revistas Círculo de Poesía, Revista de la Universidad de MéxicoPunto en líneaParadigmas y La Palabra y el Hombre. Cuentos suyos se traducen al francés para el proyecto Lectures d’ailleurs de la Université de Poitiers.

 

Revista cultural

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