Y todo empezó con una llamada

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Batman The Movie

 

Blanca Vargas Govea

 

Riiiiing riiiiing. Por décadas, ése fue el sonido característico de una llamada telefónica. Esa llamada que podía ser el inicio o el fin de una historia o simplemente un número equivocado que no alteraría la vida de quien contestaba. Durante mucho tiempo, las únicas funciones de un teléfono fueron hacer y recibir llamadas. Los teléfonos eran aparatos sencillos que, a pesar de su simplicidad, se convirtieron en un elemento importante de muchas películas y programas de televisión.

En los años 60 y 70 los teléfonos se identificaban por sus vivos colores y formas divertidas, muy psicodélicos ellos. Un teléfono de este tipo es el que utilizaron en la serie Batman,[1] aquella en la que el sonido de los golpes se mostraba con globos de texto sobrepuestos. No podemos negar que ese efecto era ya una aplicación incipiente de realidad aumentada. En ese tiempo, Batman era personificado por un nada atlético Adam West, quien era acompañado por un jovencísimo Robin. Como es usual, Ciudad Gótica estaba consumida por el crimen y era prioritario que el comisionado Gordon tuviera comunicación directa con la baticueva. El aparato seleccionado para tal fin fue un teléfono rojo[2] con una cubierta transparente –cual plato de pan– que se hizo emblemático.

Muy relacionadas con el teléfono están las cabinas telefónicas, esas estructuras que, además de proporcionar privacidad durante las conversaciones, fueron utilizadas como vestidor. Uno de los personajes más experimentados en su uso fue Clark Kent, quien mostró su habilidad al cambiarse de ropa en las cabinas cuando la situación así lo ameritaba. Los tiempos han cambiado y ahora el personaje ya prescinde de ellas. Mi eterna interrogante ha sido dónde guarda el súper traje, pues esa capa se ve muy voluminosa como para traerla en el bolsillo de su pantalón. Pero no siempre las cabinas telefónicas proporcionaron resguardo y privacidad. La historia fílmica[3] nos dice que si una entidad viscosa de origen extraterrestre nos persigue, jamás debemos refugiarnos en una cabina pues seremos devorados con todo y teléfono.

Actualmente las cabinas telefónicas están irremediablemente en vías de extinción. Y para no desaprovechar los sitios estratégicos en los que generalmente se ubican, una propuesta de Google para la ciudad de Nueva York consiste en reemplazar dichas cabinas con puntos de acceso Wi-Fi gratuito.[4]

A pesar de su falta de sofisticación, los teléfonos de los años 60 y 70 tenían personalidad y eran determinantes en la forma de vida de las comunidades. Actividades como buscar teléfonos, buscar monedas para llamar por los teléfonos públicos y hacer filas eran parte de la rutina que la tecnología de la época dictaba. Llegar a un aparato telefónico para darse cuenta de que el cable estaba desprendido o estaba descompuesto podía originar una gran desilusión. Era el «no hay señal» de la actualidad.

Posteriormente llegó la etapa fílmica en la cual el teléfono se convirtió en un aparato de tortura. Así como proliferaron películas cuyos protagonistas eran tiburones, pirañas y abejas asesinas, surgieron otros filmes en los que el teléfono servía para aterrorizar al interlocutor. La ausencia de identificadores era una característica que causaba incertidumbre. Desconocer la identidad de quien llamaba podía ser causa de grandes alegrías, pero también convertía a quien levantaba el teléfono en presa del hampa. Películas como Cuando llama un extraño (1979) y Hostage (2005) utilizaron este recurso. En cintas recientes, la existencia de identificadores es neutralizada con el conocimiento técnico para evitar que la llamada pueda ser rastreada.

Pero no todo es malo. Los teléfonos también han generado romances. En la película Insomne en Seattle (1993) una llamada dio origen al romance entre un viudo (Tom Hanks) y una mujer próxima a casarse (Meg Ryan). La escena de Meg Ryan escondida en el clóset para no ser escuchada al hablar por teléfono no habría tenido sentido si hubieran existido los mensajes de texto.

Los teléfonos móviles y sus funciones que van más allá de las simples llamadas han agilizado aún más las tramas de las películas de acción. Un ejemplo es Búsqueda implacable (2008), cinta que narra la historia del secuestro en París de la hija de un agente retirado de la CIA. Esta película habría sido imposible sin la existencia de teléfonos celulares.

La transformación de la tecnología se refleja en todos los ámbitos de la vida humana. Los dispositivos que en su tiempo fueron lo más avanzado ahora son piezas de museo. En las películas podemos encontrar la evidencia de la evolución tecnológica y su influencia en las personas.

Y mientras escribo este texto, los avances siguen su curso. Las tendencias indican que el siguiente cambio en relación al teléfono es su paso de dispositivo móvil a dispositivo usable. Ponernos el teléfono se convertirá en hábito y así se terminará la sensación de aislamiento que sentimos al olvidar el teléfono en casa.

Después de esa fase llegarán los teléfonos intracutáneos o algo parecido. Con tales dispositivos se alcanzará el clímax de la ubicuidad. Solamente necesitaremos pensar en la persona con la que nos queramos comunicar para establecer contacto mental y empezar la transferencia de pensamientos, ideas y mensajes.

Por lo pronto, la palabra teléfono ya está siendo desplazada. «Móvil», «smartphone», «celular» son palabras igualmente usadas para hacer alusión a ese pequeño y tan importante aparato en nuestra vida. En una búsqueda realizada en Google se obtuvieron 156 millones de resultados para la palabra «celular», 155 millones de resultados para la palabra «teléfono» y 119 millones para la palabra «móvil». Aunque no son diferencias significativas, ya se refleja el cambio en nuestro vocabulario.

El flujo de la vida es tan vertiginoso que muchas veces no nos damos cuenta de los hábitos que modificamos debido al avance de la tecnología. Es muy agradable hacer una pausa y ser conscientes de ello.

 

 

NOTAS

[1]Batman, 1966-1968: http://www.imdb.com/title/tt0059968/?ref_=nmmd_ph_tt1, consultado el 16 de julio de 2014.

[2]«To the Bat-Phone»: https://www.youtube.com/watch?v=RpRc5aDZw6k, CommGordonFiles, consultado el 16 de julio de 2014.

[3]The blob (1958): http://www.imdb.com/title/tt0051418/?ref_=nm_flmg_act_28, consultado el 22 de julio de 2014.

[4]Darrell Etherington, Google in the Running to Turn NYC Pay Phones into Free Wi-Fi Hotspots,http://techcrunch.com/2014/07/21/google-in-the-running-to-turn-nyc-pay-phones-into-free-wi-fi-hotspots/, consultado el 22 de julio de 2014.

 

 

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Blanca Alicia Vargas Govea. De formación académica, le gustan las aplicaciones a la vida real. En épocas medievales hizo cosas sobre aprendizaje automático para robots móviles. Consumidora ávida de información y buscadora incesante. Actualmente es profesora en el ITESM Campus Cuernavaca y consultora en temas de aprendizaje automático y análisis de datos.

 

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