¿Son los MOOC el fin de las escuelas tradicionales?

Por  |  1 Comentario

 

Sin título

 

Blanca A. Vargas Govea

 

Es temprano, me levanto, pongo café y elijo un video para iniciar el día. El video tiene una duración de 8: 29 minutos así que no consumirá mucho tiempo. En ese corto tiempo, un hombre despeinado, con lentes, relajado y amigable me explica cómo programar una secuencia de música en una interfaz gráfica simple. Termina el video, es el último de la sección, veo el examen de la semana pero decido no hacerlo en este momento pues aún debo repasar unos temas que no me quedaron claros. Curioseo en los foros y encuentro comentarios interesantes y otros no tanto, además de una galería de los trabajos de otros participantes. Por la noche dedicaré un par de horas a revisar el material que aún no entendí bien. Cierro la computadora y me dispongo a empezar el día en el mundo real.

El párrafo anterior describe un escenario frecuente al participar en un MOOC. El término MOOC se refiere a cursos en línea masivos y abiertos, y su nombre son las siglas en inglés de Massive Open Online Courses. Los MOOC emergieron como la tendencia educativa innovadora del 2012[i] y en corto tiempo las universidades más prestigiadas de todo el mundo se han unido a sus filas. Udacity[ii] y Coursera[iii] son las plataformas líderes que iniciaron esta tendencia, ofreciendo cursos sobre ciencia y tecnología tales como inteligencia artificial, desarrollo Web, introducción a las ciencias de la computación y programación básica. Al paso del tiempo, los tópicos se han diversificado y ahora podemos encontrar cursos sobre gastronomía, biología, humanidades, literatura y música. Si quieres tomar un curso sobre novelas gráficas y cómics, ya hay uno disponible.

La ampliación de las temáticas ha originado un interés creciente y expansivo que ha traído como consecuencia que los MOOC cuenten con fervientes admiradores quienes profetizan la erradicación de la enseñanza presencial. Por otro lado, sus detractores opinan que estos sistemas no aportan nada, aseveran que los cursos carecen de estructura y que nunca jamás sustituirán a una clase presencial.

Recordemos que cuando apareció el e-book, hubo quienes condenaron el libro impreso a su extinción, y sin embargo sobrevive. Lo mismo ha pasado con los discos, los periódicos y demás objetos tangibles que ahora podemos encontrar en formato digital. Los objetos no han desaparecido, las alternativas para llegar al público han aumentado.

Supe de la existencia de los MOOC cuando se dio a conocer que Sebastian Thrun, [iv] un prominente científico del área de inteligencia artificial, había dejado su puesto de profesor de tiempo completo en la Universidad de Stanford para iniciar su nueva plataforma educativa llamada Udacity. Dado el prestigio de su fundador, Udacity resultó un éxito desde que comenzó y no ha decepcionado en lo absoluto. Al poco tiempo surgió Coursera, dirigida por Daphne Koller y Andrew Ng, otros profesores de Stanford ampliando la oferta de cursos y atrayendo al sector artístico y humanista.

Los perfiles de los estudiantes son totalmente heterogéneos. Encuentras desde los muchachos de preparatoria que no saben qué les gusta y a quienes estos cursos sirven para revelarles su vocación, hasta los profesionistas de la industria que buscan formalizar su experiencia. En la mayoría de los cursos, si el estudiante termina el curso y lo aprueba, se le otorga una constancia, que aunque no tiene validez oficial para ningún plan de estudios, sí permite avalar la capacitación adquirida.

Las mismas instituciones que ofrecen los cursos exhortan a los estudiantes a agregar sus constancias a su portafolio electrónico como evidencias de sus capacidades para sus búsquedas de trabajo. Por supuesto, existe también el negocio y hay instituciones que ofrecen, a cambio de cierta cantidad, un certificado con validez oficial.

Un estudio reciente muestra que de la gran cantidad de gente que inicia un curso, únicamente lo termina menos del 10 %.[v] A simple vista, este número no parece buen indicador, sin embargo, hay que tomar en cuenta que las motivaciones de la gente para inscribirse no son necesariamente terminar el curso. Algunas personas se registran por simple curiosidad o por tener interés en repasar un tema específico sin pasar por evaluaciones. En ocasiones, las personas cuyo interés inicial era terminar el curso encontraron que no era lo que esperaban y decidieron dejarlo. En un MOOC, la tasa de terminación no tiene el mismo efecto ni interpretación que en el esquema escolar tradicional, en el cual un nivel bajo en este rubro origina la cancelación de un programa. Un MOOC tiene como fundamento la libre elección del estudiante y esta libertad es un atributo invaluable: ¿a quién alguna vez no le dieron ganas de abandonar una clase aburrida e inútil con la seguridad de no sufrir consecuencia alguna? Además de la libertad, estos cursos son atractivos porque están disponibles al público en general y de manera gratuita. Son como una dulcería para quienes el aprendizaje continuo es un hábito y un gusto.

Después de leer sobre Udacity, decidí inscribirme y conocer de cerca dichas plataformas. Mis dos primeros intentos fueron un fracaso absoluto pues los cursos eran más demandantes de lo que parecían. Para experimentar en plenitud los cursos se requiere dedicación y en esa época mis prioridades eran otras; no obstante, la presentación de los contenidos me gustó. Las lecciones se presentan en forma de videos cortos interactivos en los cuales el profesor explica temas específicos de forma simple y enfocada. Como mi asimilación es mayor cuando los temas son presentados de forma visual, mi impresión fue muy buena aun cuando no pude concluir los dos primeros cursos a los que me inscribí. Este verano me volví a registrar, esta ocasión en Coursera, y ahora sí he podido dedicar el tiempo necesario. Estoy a un mini-examen y una tarea de terminarlo, por lo que he podido experimentar mejor el proceso. Ahora puedo afirmar que participar en un MOOC es una buena experiencia si:

  • Eliges un área que te interese o te guste y tienes un objetivo específico.
  • Tienes habilidades de autoaprendizaje. No hay un profesor a quien le puedas ir a preguntar, generalmente los temas no están totalmente autocontenidos y hay tópicos que debes cubrir por ti mismo.
  • Puedes agendar tiempo para el curso. Los contenidos, aunque cortos, son demandantes y requieren tiempo y dedicación.
  • Tienes la autodisciplina necesaria. Nadie te pondrá falta, nadie te sancionará, lo que hagas es tu total responsabilidad.
  • Tu intención es aprender cosas nuevas o reforzar lo que ya sabes. Cualquier otra expectativa no funciona.

No te recomendaría participar en un MOOC si buscas una calificación. Los trabajos son evaluados por los mismos participantes del curso, y ya que sus conocimientos no son homogéneos, en ocasiones la calificación recibida puede parecer injusta. Los exámenes rápidos son calificados por el sistema y, dependiendo del curso, se pueden presentar varias veces. La calificación final, así como en el mundo real, no es precisamente un reflejo de lo que sabes. Si eres de los que necesitan que les digan qué hacer paso a paso o solamente bajo amenaza terminas algo, entonces un MOOC no te gustará.

Desde el punto de vista del profesor, los MOOC son herramientas extremadamente útiles para acelerar el aprendizaje. Muestran temas de forma interactiva y alternativas de presentación que facilitan la asimilación de los contenidos por estudiantes con distintas habilidades cognitivas. Sin embargo, no deben verse como la solución mágica a las carencias docentes. El solo hecho de presentar sus lecciones en un MOOC no convierte a un profesor mediocre en uno excelente. La calidad del contenido depende de las habilidades, experiencia y calidad del conocimiento de quien prepara el curso. Creer lo contrario es como pensar que la persona con la mejor computadora es la más inteligente. Un MOOC no es un reemplazo de una sesión presencial, es un apoyo, un recurso que bien aprovechado puede dar grandes beneficios tanto a alumnos como a profesores.

Los MOOC sí representan una transformación en la educación tradicional. Actualmente, impartir contenidos estáticos no aporta nada. Si el profesor presenta contenidos sin valor agregado y que el alumno puede encontrar por sí mismo en internet, entonces no hay aportación. A nadie le interesa recibir un conocimiento plano que puede encontrar desde su lugar preferido. Al igual que con la música y su estrategia de difusión, las técnicas de enseñanza deben transformarse. La idea de apagar la computadora y el celular dentro de clase se ha quedado atrás; si tienes algo interesante y demandante que hacer, simplemente no tendrás tiempo de ver tus mensajes, o bueno, tal vez muy poco.


Referencias

[i] Tarique Haider, A Comprehensive List of MOOC (Massive Open Online Courses) Providers, abril de 2013. Obtenido de: http://www.technoduet.com/a-comprehensive-list-of-mooc-massive-open-online-courses-providers/. Consultado el 20 de julio de 2013.

Sarah White, 20 Places to Educate Yourself Online for Free, julio de 2013. Obtenido de: http://www.lifehack.org/articles/productivity/20-places-educate-yourself-online-for-free.html. Consultado el 20 de julio de 2013.

[ii] Udacity: https://www.udacity.com/. Consultado el 20 de julio de 2013.

[iii] Coursera: https://www.coursera.org/. Consultado el 20 de julio de 2013.

[iv] Sebastian Thrun: http://robots.stanford.edu/cv.html. Consultado el 20 de julio de 2013.

[v] Katy Jordan, MOOC Completion Rates: The Data, febrero de 2013. Obtenido de: http://www.katyjordan.com/MOOCproject.html. Consultado el 20 de julio de 2013.

_______________

Blanca Alicia Vargas Govea. De formación académica, le gustan las aplicaciones a la vida real. En épocas medievales hizo cosas sobre aprendizaje automático para robots móviles. Consumidora ávida de información y buscadora incesante. Actualmente es profesora en el ITESM Campus Cuernavaca y consultora en temas de aprendizaje automático y análisis de datos.

Correo: blanca.vg@gmail.com.

Sitio web: http://blancavg.com.

Revista cultural

1 comentario

  1. Luciano Fitzgerald

    4 Agosto, 2013 at 10:18

    y poco después la Universidad Politécnica de Valencia lanza una primera edición de cursos.

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *