¿Preparado para tu muerte digital?

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Blanca A. Vargas Govea

 

La cantidad de eventos, hechos y cosas que podemos controlar en la vida es casi nula. Podemos hacer estimaciones, unas mejores que otras, pero rara vez poseemos la certeza absoluta de lo que ocurrirá aun cuando elaboremos planes detallados. Uno de los eventos de la vida que tienen probabilísticamente el valor de uno, es decir, la completa seguridad de ocurrencia, es la muerte. Cada uno de los seres recorremos un ciclo de vida y en algún momento llegará nuestro último día. Al ser un hecho del cual nadie nos puede decir qué se siente, solemos evitar el tema, como si fuera algo que pudiéramos evitar si no hablamos de ello. Pero ¿hemos pensado en qué pasaría si morimos sin habernos tomado la molestia de preparar nuestros asuntos post mortem?

En la actualidad, una preparación de testamento no basta. Aun cuando carezcamos de posesiones valiosas para heredar, lo más seguro es que contemos con infinidad de datos digitales en sitios tales como cuentas de correo, redes sociales, blogs y otros tantos a los que nos gustaría darles un destino después de morir. Podemos pensar que eso no importa, pues cualquier consecuencia derivada de no definir qué hacer con nuestra información ya no nos afectará. Sin embargo, no sería agradable para nuestros contactos recibir correos y/o mensajes post mortem nuestros originados por algún virus o software malicioso. Hay una gran diferencia entre recibir mensajes de alguien vivo que de la cuenta de alguien que ya no está, y dudo que alguien quiera asustar así a familiares o amigos. Una situación grave que podría ocurrir es la usurpación de cuenta con fines aviesos; aunque puede sonar paranoico, es mejor no dejar abierta esa posibilidad. Otro caso es el de los archivos o documentos en los que estamos trabajando y que alguien puede requerir con urgencia. Pero ¿qué alternativas hay para un hecho tan impredecible? Veamos algunas:

1. No hacer algo al respecto. Si consideramos que nadie puede verse afectado por la información que dejamos o hacer mal uso de ella, entonces no tenemos de qué preocuparnos. En muchas ocasiones abrimos cuentas de servicios para probarlos, pero no nos gustan y dejamos las cuentas inactivas. En estos casos, generalmente no dejamos información importante, por lo que no tendríamos razones para preocuparnos. Es conveniente identificar los servicios que usamos activamente, pues es donde más información sensible podemos tener almacenada.

2. Seleccionar a una persona de nuestra confianza para realizar acciones tales como poner un post de despedida en las redes sociales de uso frecuente, eliminar las cuentas o lo que hayamos decidido hacer con la información alojada. De esta manera, nuestros contactos sabrán la noticia con nuestras propias palabras. Si nos decidimos por esta alternativa, el ejercicio de reflexión nos hará cuestionarnos si conocemos a alguien en quien confiemos tanto como para proporcionarle nuestras contraseñas, aun cuando no pertenezcamos al sector con más posibilidades de morir próximamente. Si no existe una persona ‒familiar o no‒ a quien confiarle esta información, creo que algo estamos haciendo mal y habría que hacer un autoanálisis. Pero ya me desvié, sigamos con los asuntos post mortem.

3. Cierre de cuentas automático. Los servicios más comunes, como Google, Facebook y Twitter, contemplan ya la muerte de los usuarios y tienen su forma particular de abordar la situación. Google, por ejemplo, cuenta con el Administrador de Cuentas Inactivas [1], mediante el cual podemos establecer que si la cuenta permanece inactiva por el tiempo que uno defina, entonces se cierre. Otra opción es la de designar a un contacto de confianza que se haga cargo de nuestros datos y el cierre de la cuenta. En Facebook [2], se puede reportar el fallecimiento de la persona y a partir de entonces ya no se aceptan nuevos contactos ni se incluye la cuenta en las búsquedas. La cuenta puede eliminarse o convertirse en una página-homenaje en memoria del usuario. En Twitter [3], desde la generación del reporte, solicitan la copia del certificado de defunción y verifican la relación con el usuario de la cuenta. Como vemos, en cualquiera de los casos, la participación de una persona es importante. No imagino a la familia decidiendo quién reportará el deceso del familiar a Facebook o Twitter. En muchos casos tal vez no estén enterados de que su familiar tenía cuentas de esa naturaleza.

4. Sitios especializados. Existen servicios que van más allá de la administración de cuentas [4] que facilitan la administración de documentos personales tales como pasaportes y comprobantes de pago de impuestos, además de la realización de instrucciones póstumas. Con estos servicios, la familia tendrá disponible la información y documentación necesaria para cuando el día final del usuario llegue.

Al conocer las alternativas, la solución más simple sería seleccionar los servicios que usamos con mayor frecuencia y proporcionar acceso a alguien de confianza. Esta solución evitaría el tener que estar escaneando actas de defunción y dar explicaciones sobre el parentesco o relación de quien solicita la eliminación de la cuenta. Yo me he inclinado por una combinación del administrador de cuentas inactivas y un contacto de confianza quien ya está al tanto del trámite y para quien estoy preparando el archivo de contraseñas seleccionadas.

Aun cuando decidamos no hacer algo al respecto, es bueno que alguien lo sepa y que llegado el momento, nuestra familia y amigos no estén preguntándose qué habríamos deseado hacer. Lo importante es no dejar la decisión para después. Después puede ser muy tarde y entonces otros decidirán algo que, además de difícil, puede no ser lo que nosotros hubiéramos deseado. ¿Por qué dejar que otros decidan?

REFERENCIAS

[1] Andreas Tuerk, «Plan your digital afterlife with Inactive Account Manager», Google Public Policy Blog. Obtenido de http://googlepublicpolicy.blogspot.mx/2013/04/plan-your-digital-afterlife-with.html. Consultado el 22 de Junio de 2013.

[2] Facebook help center, Deactivating, Deleting & Memorializing Accounts. Obtenido de https://www.facebook.com/help/359046244166395/. Consultado el 22 de Junio de 2013.

[3] Twitter help center, Contacting Twitter about a deceased user. Obtenido de http://support.twitter.com/groups/33-report-a-violation/topics/122-reporting-violations/articles/87894-how-to-contact-twitter-about-a-deceased-user. Consultado el 22 de Junio de 2013.

[4] Assetlock, Preserving your legacy, URL: http://www.assetlock.net/, consultado el 22 de Junio de 2013.

Imagen: Untitled blue http://www.flickr.com/photos/61728987@N00/2547423465 via Compfight http://compfight.com Licencia: http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/

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Blanca Alicia Vargas Govea. De formación académica, le gustan las aplicaciones a la vida real. Anteriormente hizo cosas sobre aprendizaje automático para robots móviles. Consumidora ávida de información y buscadora incesante. Actualmente hace un postdoctorado en el Centro Nacional de Investigación y Desarrollo Tecnológico (CENIDET) explorando la minería de datos y los sistemas de recomendación. Su página:http://sites.google.com/site/blancavg/

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