La importancia de la reutilización

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«Hace mucho tiempo que no nos llaman».

Blanca A. Vargas Govea

Hace unos meses, me encontraba en el proceso de preparar una plática sobre la importancia de la reusabilidad del software. Estoy consciente de que la palabra reusable no es correcta, pero, a pesar de ello, quienes estamos involucrados en áreas relacionadas con software utilizamos el término como parte de los términos aceptables. En el desarrollo de software, el atributo de reusabilidad es característico de un producto de calidad. Y si vemos más allá de áreas específicas, la reutilización de ideas, textos y objetos es parte de nuestros hábitos cotidianos. Volver a usar las cosas es un acto rutinario, ni siquiera lo pensamos.  Reutilizamos ropa, zapatos, aparatos electrónicos y diversos artículos una y otra vez hasta que los reemplazamos. Pero no cualquier cosa se vuelve a usar, el artículo o producto debe satisfacer ciertos criterios de calidad. El hecho de que reutilicemos un objeto indica que a) nos gusta, b) ha resistido lo suficiente como para volverlo a usar, c) lo necesitamos o d) alguna combinación de a, b y c.

Podemos interpretar que la creación de resultados reutilizables es un indicador de nuestra propia eficiencia y calidad. Como resultado de nuestras actividades, nos gustaría generar productos que podamos volver a usar. Ya sea que se trate de diseños, estilos de composición, textos, patrones, recetas, ecuaciones o software, si generamos un resultado reutilizable, ahorraremos tiempo y esfuerzo. Además, si esos objetos, resultados o ideas son útiles para otras personas, entonces la reusabilidad trasciende a nuestro propio interés.

Frecuentemente somos testigos de la reusabilidad sin estar conscientes de ello. Podemos ver lo mismo, pero modificando el contexto el objeto se convierte en algo completamente diferente. Esos eran mis pensamientos cuando preparaba el tema y fue en el cine en donde encontré diversos ejemplos de reutilización. En esos días, después de ver la película El hombre de acero observé diversas similitudes con Transformers (2007). Tanto El hombre de acero como Transformers tienen escenarios muy parecidos, los colores de Superman y Optimus Prime son los mismos, los efectos de destrucción de la ciudad y los colores del escenario también son muy parecidos. Eso sin contar con que los Autobots llegaron a la Tierra debido a la destrucción de su planeta, al igual que Clark Kent. Tanto los modelos de animación y efectos especiales como partes del argumento son reutilizaciones que seguramente se han aplicado en otras películas.

Otro ejemplo de reusabilidad en las películas es el modelo de dinosaurio que se hizo famoso en Parque Jurásico (1993). Se observa que cuando se tiene un modelo exitoso, éste es introducido a la menor provocación. En la película King Kong (2005) hay una larga escena de lucha entre el gorila y un dinosaurio. No vi la primera versión de King Kong, pero al menos en la película de 1976 no existe tal escena de lucha. Me pareció una secuencia que aunque no aportó gran cosa a la historia, incorporó en la escena un elemento que había probado ser atractivo. En Godzilla (1998) la fórmula de modelos y objetos reutilizables es la misma: tome usted un dinosaurio, agregue efectos de destrucción en una metrópoli y recaude millones. En un par de meses más se estrenará la nueva versión estadounidense de Godzilla y la única diferencia visible hasta el momento es la estatura del dinosaurio. Lo confieso, aunque la fórmula es previsible y recurrente, después de ver el video promocional muero por ver la película.

En el tema de las películas de desastres naturales, la reutilización también es notable. Algunos de los ejemplos representativos, como Impacto profundo (1998), la Tormenta perfecta (2000), el Día después de mañana (2004),  Poseidón (2006) y 2012 (2009), comparten diversos recursos que siguen captando la atención del público. En todas ellas, los efectos de olas entrando en las ciudades, los modelos de las ciudades y la destrucción masiva son elementos fundamentales de las historias. La generación de modelos por computadora ha contribuido en gran medida en facilitar la construcción de nuevas escenografías a partir de elementos previamente creados. En contraste, películas como Ben-Hur (1959) no poseían los recursos tecnológicos actuales, por lo que es difícil encontrar escenas que se repitan en otras películas.

Desde el punto de vista comercial, aquellas producciones que generan su resultado final en menos tiempo y reutilizando elementos de preferencia masiva son las que obtienen mayores ganancias o, en el peor de los casos, menos pérdidas. En resumen, la reutilización es importante para maximizar recursos y minimizar pérdidas.

Desde el punto de vista individual, reutilizar cosas tan sencillas como estilos de documentos, rutinas de ejercicios, plantillas de diseño y código (software) es un hábito que puede ahorrarnos mucho trabajo y tiempo. No hace falta ser ingeniero de software para producir objetos reutilizables.

¿Y cuál fué el resultado de la plática sobre reusabilidad? La idea inicial, que consistía en la explicación de conceptos académicos, se convirtió en una serie de ejemplos en distintas áreas, incluyendo las películas. Y las ideas de esa plática las reutilicé para escribir este post.

Post hecho con ideas y texto 100 % reutilizables.

Imagen: http://www.flickr.com/photos/33602849@N00/1438572588/. Niznoz via http://compfight.com: Compfight: http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/.

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Blanca Alicia Vargas Govea. De formación académica, le gustan las aplicaciones a la vida real. En épocas medievales hizo cosas sobre aprendizaje automático para robots móviles. Consumidora ávida de información y buscadora incesante. Actualmente es profesora en el ITESM Campus Cuernavaca y consultora en temas de aprendizaje automático y análisis de datos.

Correo: blanca.vg@gmail.com

Sitio web: http://blancavg.com

Revista cultural

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