You have that power too

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Joaquín Guillén Márquez

 

 

A Julieta y Pedro
Y  Paulina

 

How many people came and stayed a certain time,

Uttered light or dark speech that became part of you

Like light behind windblown fog and sand,

Filtered and influenced by it, until no part

Remains that is surely you.

John Ashbery

 

Además de libros, que ni son tantos, tenía pocas cosas en lo que era mi antiguo departamento en Isabel la Católica. Poca ropa porque tengo un trauma con expresar mi personalidad a través de los colores que uso; pocos utensilios de cocina porque no me hacen falta; un sillón para dos personas con algunas sillas desplegables porque no esperaba visitas; dos platos, dos tenedores, dos vasos, dos cucharas. Nada que hiciera pensar a mis visitas que ese era un lugar apropiado para estar, si acaso, más de unas horas. Pero también sé que sólo era una fachada, que atrás de las pocas cosas para compartir y de los espacios llenos en los que no se podía convivir había una pared llena de recuerdos y fotografías que tengo con todas las personas de mi vida. Ya alguna vez me dijeron que era un amigo pasivo. Ahora, creo, soy menos.

Cerca de las once de la mañana del día de mi cumpleaños, salió el segundo tráiler de The Force Awakens. Estaba en la oficina y lo único que atiné a decir fue: «¡Un nuevo tráiler de Star Wars!» [1], antes de verlo tres veces seguidas en la pantalla de mi computadora. Algo en mí sabía que este nuevo video promocional no trataría sobre los nuevos personajes, sino que apelaría a la nostalgia. Así, Luke Skywalker reinterpreta el diálogo en el que le revela a Leia que son hermanos: «The force is strong in my family. My father has it. I have it. My sister has it», y termina con algo nuevo: «You have that power too». No sé ni quiero especular a quién habla en esos momentos [2]. Sólo supe que me sentía afortunado por recibir el tráiler a manera de regalo.

Pero no fue lo único que recibí de regalo. Primero Julieta y Pedro me dieron una de las moleskine de la edición de Star Wars, con un tema más bien de Han Solo. Y después Paulina me obsequió Star Wars Illustration, el tercer volumen de la colección Star Wars Art. La libreta tiene una dedicatoria que dice: «¡Que los ensayos sobre Star Wars no se terminen este año!»; el libro tiene otra, escondida y escrita en blanco, y sus palabras recuerdan la promesa de ver Episodio VII juntos. Si el regalo de Julieta apela a mi gusto por escribir, el de Paulina hace lo propio con mi gusto por el fan fiction, los foros de internet y el arte promocional de las películas. Ambos fueron obsequios que no sólo reconocían el hecho de que me gustaba Star Wars, sino que dejaban claro que las personas que me los dieron tenían un conocimiento nada superficial de mi personalidad.

Veo aquel momento en que me entregaron esos regalos y pienso en los adornos de mi antiguo departamento. Un rompecabezas de The Clone Wars, una estampita que I* me regaló hace años, fotografías de mis hermanos y mis amigos más cercanos. La relación que tengo con mis amigos más cercanos siempre se ha cruzado con Star Wars; desde aquella fiesta en la que R* le preguntó a una ex novia cómo es que podíamos ser novios si ella ni siquiera había visto Star Wars. «No importa», le dije. Y es que en verdad no importaba. No importa que no todos hablen de Star Wars todo el tiempo, ni que compartan su odio por Jar Jar Binks siempre que puedan. Lo importante es ser entendido y aceptado en una familia de personas que poco tienen en común, como lo demostró Star Wars Rebels. Al final la ex novia no se quedó en mi vida, pero sí lo han hecho muchos otros. Esas personas y esos detalles en mi cuarto, alusivos o no a Star Wars, son las que me recuerdan que la galaxia no es lejana, que no importa el tiempo, que existen personas que están dispuestas a dar cariño en forma de abrazos, charlas o regalos. Ese cariño es la fuerza más grande que existe. Dice Luke, «you have that power too».

 

 

NOTAS

[1] La mayoría de las personas que estaban a mi alrededor sólo me vieron feo.

[2] Lo que me recuerda algo que Ro* dijo el día de su titulación: «No quiero ver ningún tráiler, ninguna imagen, ningún rumor. Quiero llegar virgen para ver Episodio VII».

 

 

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Joaquín Guillén Márquez (Nezahualcóyotl, 1990) es callado, tímido e inocente tiene la mirada.

Revista cultural

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