We Are Home

Por  |  0 Comentarios

Joaquín Guillén Márquez

 

 

[Nota en forma de letras amarillas volando por el cielo]*[1]

Este texto fue escrito, repensado y trabajado a lo largo de un año. La forma final no es, creo, definitiva. Las posibilidades de internet me impiden escribir este texto como lo pensé originalmente, en dos columnas independientes la una de la otra. La primera se llamaría «Expectations» y la otra «Reality», que es lo único que conservé en los pequeños fragmentos para diferenciar un antes y un después de The Force Awakens. Fuera de eso, ningún párrafo pretende estar en orden cronológico. Aunque por mi formación educativa creo que el spoiler no es importante, entiendo que la manera de llegar a las cosas sólo importa si lo que se cuenta es relevante para las personas. Por respeto a esta idea, y para que los lectores entren sin problemas, mis opiniones sobre The Force Awakens que puedan ser consideradas spoiler aparecerán señaladas. Aun así, la intención de este texto no es contar de qué va una película ni los actores o plot twists, sino celebrar un producto cultural que, bien o mal, es parte completa de mi personalidad.

 

Expectations

 

*

 

—Deberíamos ir a ver Star Wars juntos –me dijo P*, la persona con la que había estado saliendo días antes del trailer que se estrenó en diciembre del 2014.

—Deberíamos –le contesté, sin saber, por supuesto, que exactamente un año después estaríamos viviendo juntos.

 

*

 

Desperté la mañana del 16 de diciembre con un pensamiento: «al día siguiente, a esa misma hora, 6:30, ya habré visto The Force Awakens». Quizá es por el ejercicio que realicé a lo largo del año o simplemente porque, no hay forma de negarlo, soy fan. Uno crítico, pero de igual forma un fan, de los que ven un episodio malo de su serie favorita y lo odian, pero volverían a verlo en un maratón. Ser seguidor de una saga o una historia no me convierte en alguien ciego a sus faltas. Esto, por desgracia, también lo aprendí de Star Wars.

 

*

 

Star Wars

de Joaquín                                                         4/12/14

a Ramsés LV

 

La idea es hacer pequeños ensayos y reflexiones a partir de Star Wars, escribir memorias, chistes y cualquier cosa a partir de esa saga. La idea no es armar algo de qué es lo que dicen los rumores que será The Force Awakens, sino textos profundamente personales. Ya sabes mi estilo, va por ahí. Aunque también hablaría de otras películas o series de tv, como Fanboys o Parks and Recreation. En fin, todo sería muy misceláneo.

En realidad pensé en que una primera entrada podría ser una especie de texto como los que vuelan al inicio de Star Wars, explicando el contexto y demás. El segundo texto podría ser el archivo adjunto.

El nombre que propongo para la columna es «There is no try», siguiendo la famosa frase de Yoda: «do or no not; there is no try». El título del texto que envío es «A jedi shall not know anger. Not hatred. Not love», la frase con la que promocionaron el horrible episodio II.

La idea es armar algo quincenal, de aquí a mi texto final sobre episodio VII. Aunque pueden pasar muchas cosas: puedo mandarte un performance de mi suicidio por si J.J. Abrams hace algo malo. La fecha de estreno es el 17 de diciembre del 2015, así que podríamos empezar este 17 de diciembre, si a ti te gusta la idea.

Dime qué te parece. Creo que es algo bueno, pero entiendo si lo ves demasiado friki o alejado de lo que deseas para Cuadrivio. Ya sabes que acá estoy para ayudar en cualquier cosa.

Un abrazo.

Joaquín.

 

*

 

Leo lo que he escrito hasta ahora sobre Star Wars y me queda claro que hay algo que no pudo quitarme de la cabeza: ¿qué pasa si The Force Awakens no me gusta? ¿Habré perdido todo un año? No creo, pero al mismo tiempo me sentiría algo decepcionado. De hecho, estas últimas semanas han salido a la luz muchos spots televisivos con material aún inédito. Lo mismo sucede con los juguetes y demás entrevistas. En días recientes, la exposición a Star Wars creció a tales alturas que yo, simplemente, tuve que aguantarme las ganas de dar click. Decidí no querer saber más además de los tres grandes trailers que se estrenaron desde el año pasado. Lo hago para protegerme de los spoilers, pero también para evitar llegar con alguna decepción emocional.

 

*

 

Con el estreno de The Force Awakens cada vez más cerca me ha tocado presenciar una insufrible de personas que comentan a favor y en contra de las películas. Y quizá habría que irme un poco más atrás. ¿Cuántas personas no dijeron, quizá en exageración, que lloraron al escuchar a Han Solo decir «Chewie, we are home»? Al menos yo capté a muchos. Nunca he sido una persona particularmente expresiva, pero hoy, a unas horas de ver The Force Awakens, me siento en negación. Lo primero que siento es la necesidad de contestar y justificar por qué me gusta Star Wars a todos los haters que leo en redes sociales, pero es una dinámica que, sencillamente, no me interesa. Lo segundo es que, si bien nunca he llorado por la emoción de algo que va a pasar, hay nervios que hace días no tenía. Nervios por no saber qué escribir a modo de conclusión y nervios a ver una película que, quizá, esperé toda la vida.

 

*

 

Fanboys es una película peligrosamente cruel y parecida a todo lo que he vivido este año en el que he escrito sobre Star Wars. Sin spoilers: un grupo de amigos distanciados hacen un road trip al rancho Skywalker, la residencia de George Lucas, para robar The Phantom Menace porque uno de ellos tiene cáncer y morirá antes del renacimiento de Star Wars en 1999. La película es perversamente irónica y sólo funciona porque el quest de los personajes está destinado al fracaso. Ellos no saben que la película será mala, pero el espectador, con su corazón roto, lo sabe.

 

*

 

Me repito constantemente que no pasará nada si The Force Awakens es mala. Así es la vida.

 

*

 

No hay forma más honesta de autobiografía que escribir sobre los libros, las películas y los videojuegos que marcan nuestra vida.

 

*

 

Hace tres años, en 2012, mis amigos y yo hicimos un maratón de la trilogía original de Star Wars. Lo repetimos en 2015. Hace tres años no teníamos ni idea que existiría un Episodio VII. Pero tampoco nos esperábamos el resto de las calamidades que el mundo se ha esforzado en mostrarnos.

 

*

 

—Deberíamos ir a ver Star Wars juntos –me dijo P*, la persona con la que había estado saliendo días antes del trailer que se estrenó en diciembre del 2014.

—Deberíamos –le contesté, sin saber, por supuesto, que exactamente un año después estaríamos viviendo juntos.

 

*

 

Compro boletos para ver The Force Awakens a media noche con casi dos meses de anticipación. Los reportes dicen que las ventas son históricas. Lo creo. A las 11 am, una hora después de que inició la venta oficial, ya no encontré funciones en el cine que quería.

 

Reality

 

*

 

Son las 10:30 de la noche del 16 de diciembre del 2015. P* y yo acabamos de despertar porque hemos tenido semanas pesadas en el trabajo y cambios de horario que afectaron nuestro ritmo. No era sabio ir al cine a medianoche sin estar medianamente descansados.

 

* [Spoiler]

 

Hay películas que, si se les corta una hora, serían, al menos, buenas. El criterio de qué va en la pantalla por parte de los directores suele ser pobre, prefieren apantallar a contar una historia. Creo que en The Force Awakens pasa lo contrario. La cinta me parece extraordinaria, con tantos malabares narrativos y arcos de personaje que sólo se mantiene en un nivel alto y constante que construye un mundo y establece nuevas reglas. Pero el problema está en que no es una historia contenida. The Force Awakens pudo ser la mejor película de Star Wars si durara tres horas. Nadie se quejaría.

 

*

 

La última vez que vi el cine con esa euforia y así de lleno fue hace diez años en el estreno de The Revenge of the Sith.

 

*

 

Haters gonna hate.

 

*

 

La película inicia y no lloro, pero mi corazón brinca con las notas del tema principal. Recuerdo (sin orden particular) cuando mi hermano compró un videojuego de The Phantom Menace, el poster de The Empire Strikes Back que estaba en el cuarto de mi tía, el estreno a media noche de The Revenge of the Sith. No estoy viviendo ese momento. El A long time ago in a galaxy far, far away no es hace cuarenta años, ni mi mamá de diez años con mis abuelos en un cine que estrenaba A New Hope, ni ningún tiempo real, sino ahora.

 

*

 

He knows.

No matter what, he will always know.

 

*

 

Soy feliz. No han pasado ni veinte minutos y ya vi todas las escenas que salieron en los trailers. El único problema es que ya me di cuenta que muchos de los rumores que existían sí eran ciertos.

 

* [Spoiler]

 

La crítica ha señalado que The Force Awakens es repetitiva. Y sí, tienen razón, pero así es Star Wars, que se maneja por tropos con poca diferencia entre ellos. Se requería de un director y escritor que amara con ojos nerds la saga, pero con la competencia suficiente de no ser una carta de amor ni una copia al carbón del trabajo de George Lucas. J.J. Abrams es la persona indicada para establecer esta primera entrega sin meterse en más problemas. Sin embargo, sí encuentro algo muy criticable. A lo largo de todo el año conocí el nombre de cada uno de los personajes y de todos esperaba lo mejor. Poe Dameron, Kylo Ren, Fin, Rey, Captain Phasma y Maz me parecían excelentes adiciones al universo de Star Wars. Sin duda, el futuro de Star Wars está en estos personajes, pero suceden tantas cosas en pantalla que las dos horas y pico no son suficientes para hacer una historia satisfactoria en sí misma. La verdadera valía de esta película se verá en conjunto con sus dos secuelas. La cuenta atrás inicia de nuevo, pero yo no puedo, ni debo, hacer lo mismo.

 

Reality

 

Son casi las 3:30 de la mañana del 17 de octubre. A esa hora del siguiente día, la mayoría de los fans internacionales de Star Wars ya habrán visto la película. P*, la conductora, espera su turno en el estacionamiento. Pocas veces el cine y las plazas comerciales están tan llenas y la gente tan feliz. Ella está muy cansada y lo poco que alcanza a decir de The Force Awakens se esconde entre bostezos. «Ya quiero dormir», dice. Y sonrío. Pienso en Han Solo y en cómo nunca seré la persona atrás del volante. «Vamos a casa», respondo y tomo su mano, pero es mentira.

Ya estoy ahí.

 

 

 

NOTA

[1]  Esta entrada representa el fin de un proyecto que duró más de un año y que resultó ser mucho más íntimo de lo que pensaba, por lo que aprovecho estas líneas para agradecer a Ramsés LV e Ivette Pradel, de Cuadrivio, y al resto de mis amigos mencionados y ventilados a lo largo del año, a las personas que me reclamaron por no escribir de ellos o retratarlos «mal», a Paulina y al lado Márquez de mi familia, y, sobre todo, a los lectores que no se cansaron de leer mis desventuras a propósito de Star Wars.

 

 

 

____________________________

Joaquín Guillén Márquez (Nezahualcóyotl, 1990) reunirá los ensayos de la columna «There Is No Try» y el resto de sus textos sobre cultura pop en un libro que, quizá, funcione como una autobiografía, Popsesiones.

Revista cultural

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *