Victory Celebration

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Joaquín Guillén Márquez

 

No sé qué fue lo que me llevó a escuchar, tantas veces hace unas semanas, «Victory Celebration», la canción que suena al final del Episodio VI, cuando los ewoks y la Alianza Rebelde celebran que por fin derrotaron al Imperio. Creo que estaba pensando en que había terminado una etapa en mi vida y que era momento de celebrarlo, de quemar y honrar a mis fantasmas. Las notas catárticas de «Victory Celebration» me resultan tan ligadas a Star Wars que me cuesta imaginar a una generación de fans (los que crecieron con la primera trilogía) con cierto recelo porque veían la historia de su infancia reescrita. Al momento del estreno del Episodio VI, lo último que se alcanzaba a escuchar antes de los créditos era una canción un tanto rústica que se llamaba «Ewok Celebration». Los abrazos que se dan los personajes para festejar que habían vencido al Imperio se sienten forzados y sin la euforia y alegría de «Victory Celebration».

 

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Trabajar en una revista no sólo es editar a los demás, sino a uno mismo.

 

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El 13 de septiembre se cumplieron treinta años del lanzamiento de Super Mario Bros, y he estado pensando mucho en ello. Compré Super Mario Maker para el Wii U porque parecía la única manera real de celebrar tal acontecimiento –un videojuego en el ya no tenías que jugar niveles preestablecidos, sino aquellos que la comunidad de internet subiera para el disfrute de todos. Desde entonces me he preguntado qué es lo que hace a Mario un buen juego y ahora lo entiendo menos. Mientras hacía mis niveles pensé en cómo comunicar qué es lo que el jugador debe hacer, en cómo explicar la narrativa en Mario. Quizá no haya forma. Mario es una reescritura de nuestras experiencias, un ensayo eterno que nunca se acaba. No existe el jugador invencible, no existe quien pase absolutamente todos los niveles sin perder una vida. Los diseñadores de videojuegos y los jugadores juegan a no caerse, pero inevitablemente lo harán. El secreto de Mario es que está pensado para que el jugador siempre caiga, pero nunca de la misma manera.

 

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Regreso todo el tiempo a lo que ya escribí. Lo reescribo. Nunca me siento a gusto con algo que he hecho y, cuando sí, sé que es un error. Cierro el archivo y lo dejo descansar días o semanas o meses o para alguna fecha indeterminada (no podría decir que para siempre: podré no retormarlo, pero sé que volveré). A veces escribo con el deadline en mente y no porque no escriba sin presión, sino porque sé que en algún momento tengo que dejar de revisarlo, de reescirbirlo, de reescribirme.

 

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Lo peor que me han dejado las películas sobre viajes en el tiempo es la idea de que puedo reescribir los errores de mi vida.

 

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A la tarea de pendientes:

Un ensayo sobre Braid y la forma en que subvierte todo lo que conocemos acerca de los videojuegos: la princesa siempre está en otro castillo, aprender del error sin la necesidad de cometerlo.

Un ensayo sobre Tetris y lo que nos dice de la vida: lo más seguro es que nos equivoquemos.

 

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Hay un video parodia en YouTube de la canción «Somebody That I Used to Know» en el que un joven Anakin le canta a George Lucas sobre todos los cambios que hubo en Star Wars, «But you didn’t have to change it all», y el creador contesta de manera elocuente «Star Wars will be done my way, I don’t care what they have to say, I think that they should let it go and they’ll never get a blu-ray of the Star Wars that you used to know». ¿Hasta qué punto el artista tiene dominio sobre su obra una vez que ésta llega a los fans? Todo y al mismo tiempo ninguno. Se vale corregir y se vale reescribir, pero creo, al menos ahora, que no se puede cambiar ni ser infiel a las personas que éramos en ese momento. No todos los cambios son la «Victory Celebration», hay unos que atentan totalmente a lo que se quería decir de los personajes. Antes de la remasterización, Han Solo disparaba primero, pero después lo hace Greedo. No hay que pensar en qué nos dice eso del personaje, sino qué nos dice de su creador.

 

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Los errores según Tetris no pueden corregirse.

Los errores según Mario sirven para aprender.

Los errores según Braid no se cometen.

Los errores según Star Wars se reescriben.

 

 

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Joaquín Guillén Márquez (Nezahualcóyotl, 1990) es jefe de redacción de la revista Tierra Adentro.

 

 

Revista cultural

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