Trilogy Time

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I

En abril del 2012 se estrenó «Trilogy Time», uno de los últimos episodios de How I Met Your Mother que en verdad aprecio. El capítulo tiene la premisa de que los personajes se juntan al menos una vez cada tres años para ver la trilogía original de Star Wars, una de las pocas obsesiones compartidas que tienen los protagonistas masculinos de HIMYM. Lo hacen cada tres años porque de no hacerlo «el lado oscuro gana». Desde el 2000, año en que los personajes comenzaron su maratón, hasta el 2012, los personajes imaginan cómo será la próxima vez que se sienten a ver Star Wars. Su fantasía termina con un flashforward tres años en el futuro en el que reflexionan sobre cómo su vida ha cambiado en esos tres años. Así, las expectativas de cómo sería el 2015 desde el 2012 terminan con una triste revelación para todos ellos: doce años en el futuro, los personajes avanzan en direcciones opuestas a lo que creían en su juventud. Barney se da cuenta de que es hora de buscar estabilidad emocional; Marshall nunca se convirtió en abogado ambiental; Ted, triste, descubre que su inquietante búsqueda por encontrar el amor verdadero no ha dado resultados.

 

II

En mayo del 2012, decidí hacer con mis amigos de la universidad nuestro propio maratón de la trilogía original. En ese momento no hablamos de qué es lo que esperábamos de nuestro futuro, pero todos sabíamos que en tres años no estaríamos juntos. Estábamos a un año de terminar los créditos de nuestra carrera y ya ni siquiera compartíamos clases. De camino a verlos,  pensé que de existir un próximo trilogy time con ellos serían en un departamento que aún no existía.  En un lapso de tres años alcancé a cumplir, más o menos, las expectativas que me puse. Cambié, con Star Wars (entonces no sabíamos que habría una nueva trilogía). Como le sucedió a los personajes de How I Met Your Mother, comparé mi vida de hace tres años, mis expectativas y la realidad que tengo. Más que las experiencias, parece que lo que mi vida se mide gracias a las pantallas. Aunque pretendamos lo contrario, ni los libros ni las películas ni los videojuegos tienen esa sensación de paso del tiempo que está presente en las series de televisión.

 

III

A mediados de 2011, Community transmitió el episodio doble «A Fistful of Paintballs/For a Few Paintballs More», secuela de «Modern Warfare». Si «Modern Warfare» y «A Fistful of Paintballs» fueron un homenaje al género de acción (digamos acción apocalíptica) y al western, «For a Few Paintballs More» fue un episodio lleno de Star Wars. Como en sus precuelas, los personajes de Community están en medio de una batalla campal de paintball, ahora todos unidos, como los rebeldes de Star Wars, para derrotar al equivalente del Imperio Galáctico. Hacia el final del episodio, Pierce, uno de los personajes del grupo que actúa como una suerte de villano en la segunda temporada, revela que lleva doce años asistiendo a la misma universidad comunitaria, el Community del título, y que en su vejez sólo tiene ganas de aferrarse a los momentos que puede vivir, de nuevo, en la universidad. Recordé sus palabras mientras veía «Emotional Consequences of Broadcast Television», el probable series finale de Community, a principios de junio.

El título del episodio es un recordatorio de lo mucho que algunos ponemos en la ficción audiovisual. Lo que sucede en pantalla, las relaciones que creamos a partir de ellas, suelen ser también la manera en la que entendemos nuestras emociones. En 2012 descubrí que las amistades de mi universidad no durarían para siempre y que, de llegar un trilogy time en 2015, sería totalmente diferente a lo que fue hace tres años. Mientras veía el final de Community, por cierto una de las series que más comenté en mi universidad, aprendía que el cariño que tenemos por las personas o personajes que nos acompañan puede cambiar, pero nunca desaparece. La lección de Community es similar a la revelación de los personajes de How I Met Your Mother cuando ven Star Wars: crecemos por más que intentamos parecernos a las personas que fuimos en nuestras primeras temporadas. Lo dice Abed en el último metamonólogo de Community: la televisión es un amigo que conoces a fondo y que por mucho tiempo lo dejas ser parte de ti. Necesita estar bien para así tener un mal día, necesita estar bien para un día irse y no regresar porque, eventualmente, todos lo hacen.

 

Joaquín Guillén Márquez (Nezahualcóyotl, 1990) es jefe de redacción de la revista Tierra Adentro.

Revista cultural

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