The Force Awakens

Por  |  0 Comentarios

Joaquín Guillén Márquez

 

 

Mi vida, hace dos meses, era muy diferente a la que ahora tengo. No es que haya cambiado de trabajo, ni que me haya mudado, ni nada demasiado significativo. Sólo se trata de un renacimiento de ciertos productos culturales que creía muertos y que ahora aparecen, de nuevo, en el panorama. No sé si todo empezó con la noticia del revival de Star Wars gracias a Disney, un hecho que ahora a todos parece gustarle pero que en su momento fue un movimiento tomado con mucha precaución. Después de todo, ¿Disney no hace películas para niños? Pero los trailers y los Avengers han hecho que todos se conviertan y que se espere con ansias The Force Awakens.

Nunca creí que así se dieran las cosas, pero pasó.

Lo mismo hace unas semanas. De la nada, Nintendo decidió darle un aire nuevo a la saga de Mother, una trilogía de videojuegos que, hasta ese momento, era despiadadamente ignorada en América. La primera entrega, pese a que Nintendo mandó a hacer la traducción, nunca se comercializó y sólo fue hasta muchos años después que se filtró el rom de lo que sería ese videojuego; la segunda llegó a América bajo el título de EarthBound, pero la crítica fue incapaz de reaccionar ante un videojuego que requería más que pasar niveles; la tercera, Mother 3, sólo está en inglés gracias a los fans, pues Nintendo no tuvo las intenciones de siquiera traducirla. Como Star Wars, Mother es una de las series de las que podría hablar desde diferentes ópticas. Y, como Star Wars, siempre pensé que había sido demasiado pequeño para disfrutar los videojuegos en los noventa, que jamás volvería a ver el furor de una franquicia que ya había acabado. Pero eso sí no pasó. De la nada, insisto, Nintendo no sólo anunció que relanzaría la primera entrega de Mother –titulada en internet EarthBound Zero pero llamada, ahora oficialmente, EarthBound Beginnings– sino que los gamers podrían adquirir el videojuego a partir de ese mismo día.

También como si nadie lo hubiera querido, de pronto hay una nueva serie del anime que más he visto en la vida: Dragon Ball. Quisiera viajar en el tiempo diez años atrás para decirle a mi entonces adolescente que no se preocupe, que la vida mejora, que habrá nuevas películas de Star Wars (que no se ven feas), que podré jugar oficialmente Mother y que Toriyama escribió una nueva serie de Dragon Ball (y que esa serie se llamaría Super). Quisiera hacerlo sólo para ver mi cara de incredulidad y para decirme que ni me enoje, que dentro de diez años seguiré con esos gustos que muchos piensan infantiles.

Además, lo haría con más gusto ahora. Hace cerca de un año, Abel Cervantes publicó un pequeño artículo donde hablaba sobre la infantilización del cine, de por qué a los grandes nos gustan las «cosas para niños». Fue un texto que respondí en su momento pero al que vuelvo ahora porque hace unas semanas, después de un viaje, me enteré del fallecimiento de Satoru Iwata, el ahora expresidente de Nintendo que hace diez años fue la persona más criticada en mi secundaria (y vaya que tenía competencia). Todos en la escuela decían que Nintendo era para niños, que qué se creía haciendo un control de movimiento así, que si no me aburría de tanto jugar Mario. Lo que pienso ahora me trae el recuerdo de mi respuesta al texto de Cervantes: la verdadera razón por la que me gusta Dragon Ball no es porque sea un niño, sino porque hay algo verdaderamente bueno.

Lo creo ahora que estamos a cinco meses del estreno de The Force Awakens. No pienso que Star Wars sea el revival que lo empezó todo (en estos tiempos ningún producto audiovisual está verdaderamente muerto), pero sí creo que es lo más próximo para el público que no está tan comprometido con, por ejemplo, Dragon Ball o Mother. Quizá de ahí viene el título de la película. «There’s been an awakening», dice una voz en el trailer de episodio VII. «Have you felt it?».

____________________

Joaquín Guillén Márquez (Nezahualcóyotl, 1990) quisiera ser un pez para pegar su nariz en tu pecera.

Revista cultural

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *