El presidente no tiene quien le aplauda

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Crónica de un gobierno atrincherado

 

 

Héctor E. Herrera Capetillo

 

—La ilusión no se come –dijo ella.

—No se come, pero alimenta –replicó el coronel.

Gabriel García Márquez, El coronel no tiene quien le escriba (1961)

 

 

Ésta bien podría ser la historia que nos cuenta Gabriel García Márquez sobre un coronel que espera una pensión que nunca llega. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, también espera noticias que nunca parecen llegar: un aumento en los precios del petróleo, una mejor cotización del peso frente al dólar, la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros, un cierre de los casos Tlatlaya y Ayotzinapa que sea aceptado por la mayoría de la sociedad y el olvido de los mexicanos de los escándalos de corrupción, conflictos de interés y falta de credibilidad que empañan al gobierno federal. La caída en los índices de aprobación del presidente es indicativa también de la ausencia de buenas noticias para la población. Esto explica que la cifra pasara de 61% en diciembre de 2012 a 50% en abril de 2013 y a 39% en diciembre de 2014, según lo muestra un estudio del Grupo Reforma.[1] Cifras que lo convierten en el presidente peor evaluado desde que en 1995 la crisis económica redujera la aprobación del gobierno de Ernesto Zedillo.[2]

Las críticas hacia el gobierno federal también han aumentado, así como el número de frentes desde los cuales surgen. Esto ha provocado una polarización entre quienes desestiman cualquier crítica al presidente, y ven en Peña Nieto a un gran reformador, y quienes ven al presidente y su equipo como los culpables de todos los males.[3] Los primeros piden tiempo para ver los resultados de las reformas, los segundos exigen la renuncia del presidente. Frentes irreconciliables que están cada vez más encerrados en sus propias trincheras, alimentándose sólo de la información que apoya sus posiciones y desestima las de los demás.

Lejana a la conciliación y a un manejo inteligente de la crisis, la respuesta del gobierno ante estas críticas ha sido lenta y lamentable. El presidente ha decidido aislarse en su propio castillo –aunque quizá el término más adecuado sea su «casa blanca». Al igual que Calderón, quien en el último tramo de su gobierno decidió rodearse de un gabinete complaciente que le decía al presidente justo lo que quería escuchar: que su estrategia y visión sobre la «guerra» contra el narcotráfico eran las correctas, el presidente Peña ha formado un gabinete que sí le aplaude. Para muestra, el 27 de noviembre, cuando Peña Nieto anunció en un gran evento transmitido a nivel nacional, diez medidas en materia de justicia como respuesta a la crisis de Ayotzinapa, al finalizar la presentación, los secretarios se pusieron de pie, aplaudieron efusivamente y apapacharon al presidente con un entusiasmo que hacía parecer que había regresado victorioso de una gran batalla.

En casi dos años y medio de gobierno, los cambios en el gabinete han sido mínimos y buena parte de los que se han dado han sido muy recientes, entre ellos, la remoción de Jesús Murillo Karam de la Procuraduría General de la República, que no sólo llegó tarde, sino que en lugar de ser un intento por oxigenar al gobierno y mostrar empatía con las voces que criticaban la actuación de la PGR en el caso Ayotzinapa, en realidad tuvo como intención atrincherar más el equipo cercano al presidente.

A pesar de las críticas en su contra –pues se le acusaba de ser cercana a Televisa, en virtud de que su hermano Leopoldo González es vicepresidente de Noticieros Televisa–, el Senado ratificó a la senadora priista Arely Gómez González como nueva titular de la PGR. Por su parte, Murillo Karam no salió del gobierno, sino que fue colocado en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (antiguamente Secretaría de la Reforma Agraria) una vez que su antecesor, Jorge Carlos Ramírez Marín, dejara el cargo para presentarse en las siguientes elecciones como candidato a diputado plurinominal por el PRI.

El presidente nunca desaprobó el trabajo de Murillo Karam y encontró en la «verdad histórica» consignada por la PGR la versión definitiva y plausible de los hechos. Parece así que existe una renuencia en el ejecutivo por aceptar errores no sólo en este, sino en otros temas, quizá porque lo que algunos podríamos considerar humildad es percibido por el gobierno como debilidad. Cualquier cambio en el equipo es visto como una complacencia innecesaria a los críticos.

Lo anterior nos hace pensar que Peña Nieto ha olvidado la máxima priista según la cual era necesario cortar cabezas para evitar que el fuego llegara a la presidencia. Los hombres del rey estaban ahí para «recibir las balas». En cambio, la inmovilidad de la figuras, especialmente las cercanas al presidente, ha hecho que sea éste el que finalmente sirva de escudo, el que termine pagando el coste político.

La presidencia ha cargado con los reajustes al gasto público que recaen en la Secretaría de Hacienda, con la resolución de los connatos de violencia y alteración al orden público que son tareas a resolver para la Secretaría de Gobernación, con las protestas de maestros en diversas partes del país que le corresponde atender a la Secretaría de Educación Pública, con los escándalos por el uso político de los programas de asistencia social de los que fue acusada la titular de la Secretaría de Desarrollo Social, con el conflicto de interés en la licitación del tren México-Querétaro, tema en el cual el encargado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes ha contradicho al presidente en diversas ocasiones.[4] Eso nos lleva a suponer dos cosas: o el presidente es leal a su equipo y está dispuesto a protegerlos a toda costa o esas acciones fueron decisiones suyas y por lo tanto errores propios de los que asume la responsabilidad.

La estrategia adoptada por el gobierno federal ha sido el autismo político, una cerrazón y ensimismamiento que han hecho del repliegue y la sordera una constante. La frase «el presidente no entiende que no entiende», ocupada en una columna en The Economist[5], olvida algo importante: el presidente no quiere entender que no entiende, quizá porque cree que no necesita entender. La rendición de cuentas no es algo a lo que los mexicanos estemos acostumbrados, por lo tanto puede ser obviado, con la intención de que el tiempo borre el recuerdo de los errores.

En un intento de acorazar al grupo en el poder, que terminó en éxito para el ejecutivo, el presidente disminuyó el margen de acción de los otros dos poderes que podrían servirle de contrapeso: el legislativo y el judicial. Con una lluvia de críticas en contra de la candidatura de Eduardo Medina Mora para ocupar el cargo de ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el presidente lo postuló como parte de una terna, y con un total de 83 votos, en una elección casi aritmética, el Senado lo aprobó.[6] No obstante la inconformidad de académicos, representantes de la sociedad civil y gran parte de la izquierda, así como las 52 mil firmas reunidas a través del sitio Change.org[7] en contra de su designación como ministro, el Senado decidió en 5 horas un cargo que durará 15 años.[8] Entre los argumentos en contra de su designación se citaron las violaciones de los derechos humanos durante su gestión al frente de la PGR y la Secretaría de Seguridad Pública, como en los casos de Atenco, durante el desalojo de los maestros en Oaxaca en 2006, en el «Michoacanazo», y en el arresto de Jacinta, Teresa y Alberta, tres mujeres otomíes encarceladas por supuestamente haber secuestrado a seis agentes de la AFI, entre otros[9]; se suma a estos argumentos el hecho de que no cumplía con el requisito constitucional de haber residido dos años antes en el país,[10] así como la crítica por su cercanía a Televisa y al presidente de la república, que le generan un conflicto de interés que enturbia aún más el ya de por sí enrarecido ambiente político.[11]

El último hecho que ha servido para guarecer aún más al presidente, y al mismo tiempo retirar una de las voces más críticas del gobierno, fue la reciente salida de Carmen Aristegui de MVS, periodista que junto con su equipo de investigación había reunido y posteriormente presentado la información sobre la casa blanca a nombre de la primera dama, Angélica Rivera, después de que ésta la obtuviera en condiciones preferenciales de uno de los contratistas favoritos del gobierno, que recientemente había ganado, junto con una empresa china, la licitación del tren México-Querétaro.

No existen pruebas que vinculen el despido de Carmen Aristegui de MVS con el gobierno federal o que muestren que la decisión fue tomada desde Los Pinos, pero, como señala Agustín Basave, los mexicanos tenemos el derecho a sospechar, «pues nuestros gobiernos se han ganado a pulso nuestra malicia interpretativa».[12]

El hecho ha sido reducido, en un comunicado emitido por la Secretaría de Gobernación, a un «conflicto entre particulares»,[13] a pesar de que MVS es un medio de comunicación que opera con una concesión del Estado y cuyo caso es de interés público, pues lo que está en juego son la libertad de expresión y el derecho de las audiencias. (Véase la postura de Cuadrivio y de los defensores de las audiencias de IMER, Radio Educación, Canal Once, Canal 22 y MVS al respecto.)

De cualquier forma, la salida del aire de Aristegui –que diversos diarios internacionales reportaron como «el despido de la periodista que reveló escándalos presidenciales»–[14] ha sido un golpe para el gobierno: a nivel interno, por los grupos que ven este hecho como una censura y violación a la libertad de expresión, y a nivel internacional, porque la imagen de un gobierno mexicano democrático ha sido puesta nuevamente en duda.

El presidente ha decido aislarse cada vez más, atrincherarse en un gabinete que sólo hace eco de sus opiniones, en un poder legislativo y ahora judicial en los que tiene alfiles que disminuyen su papel de contrapeso, en un cúmulo de medios de comunicación privilegiados que cuentan las «verdades históricas» y los éxitos oficiales, y en una completa desatención frente a las voces que desde el exterior critican y no premian.

Ante las declaraciones de Juan E. Méndez, relator especial de la ONU contra la tortura, –quien afirmó que la tortura y los malos tratos usados como castigo y como medio de investigación están generalizados en México–,[15] la respuesta del secretario de Relaciones Exteriores y de otros funcionarios de la misma dependencia, lejos de mostrar una preocupación por lo expresado, fue desestimar los comentarios al señalar que el relator fue poco ético y profesional.[16]

Como señala Zepeda Patterson, el presidente que hace un año era presentado en medios internacionales como «el salvador de México» hoy ha sido golpeado desde muchos frentes, agotando su capital político, lo que hace que el ambiente en el país comience a parecerse al que se experimenta en el último año de un sexenio, a pesar de que Peña Nieto no ha cumplido ni la mitad de su periodo.[17]

Cierto que los políticos no pueden ni deben vivir sólo del aplauso, no son rock stars, pero esas ilusiones, como nos recuerda García Márquez, si los alimentan. Así, no todo parece perdido para el presidente. Alejado de los foros universitarios que comenzaron una movilización en su contra en las elecciones de 2012, cuando estudiantes de la Universidad Iberoamericana cuestionaron al entonces candidato Peña Nieto, el presidente regresó nuevamente a un escenario de este estilo cuando la semana pasada asistió a la Universidad Anáhuac, ubicada en Huixquilucan, Estado de México –campus en el que estudia su hija Paulina–, donde fue ovacionado por los estudiantes, quienes incluso le pidieron tomarse algunas selfies con él.[18] Por momentos como éste es que el presidente debe pensar como Vicente Fernández: que mientras la gente aplauda, Peña gobierna.

Así, el gobierno ha escogido el peor camino: gobernar para quienes siguen aplaudiendo es gobernar cada vez para menos, es olvidar que es presidente de todos los mexicanos y que eso significa que el olvido y la apuesta por que la indignación se apague por cansancio no funcionará. Que necesita de acciones claras que muestren una buena voluntad del gobierno y de reconciliación con diversos sectores de la sociedad, y un cambio en las políticas que no están funcionando. De lo contrario, el presidente sólo le apuesta al paso del tiempo, a la sobrevivencia, a destruir el poco capital político que aún le queda.

NOTAS

[1]«Peña tiene su nivel de aprobación más bajo en dos años de mandato», en CNN México, 1 de diciembre de 2014. Versión electrónica: http://mexico.cnn.com/adnpolitico/2014/12/01/pena-tiene-su-nivel-de-aprobacion-mas-bajo-en-dos-anos-de-mandato.

[2]«Peña Nieto enfrenta una “caída histórica” de su aprobación», en Animal Político, 2 de diciembre de 2014. Versión electrónica: http://www.animalpolitico.com/2014/12/tras-los-43-normalistas-desaparecidos-la-casa-en-lomas-y-protestas-pena-nieto-enfrenta-caida-historica-de-aprobacion/.

[3]Recomiendo leer el artículo de Jorge Zepeda Patterson «¿Agoreros de la desgracia?», en Sin Embargo, 29 de marzo de 2015. Versión electrónica: http://www.sinembargo.mx/opinion/29-03-2015/33196.

[4]Raymundo Riva Palacio, «El secretario impasible», en El Universal, 6 de febrero de 2015. Versión electrónica: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/el-secretario-impasible.html.

[5]«The Mexican Morass», en The Economist, 24 de enero de 2015. Versión electrónica: http://www.economist.com/news/americas/21640397-president-who-doesnt-get-he-doesnt-get-it-mexican-morass.

[6]Tania Rosas, «EMM, el ministro con menos votos a favor», en El Economista, 10 de marzo de 2015. Versión electrónica: http://eleconomista.com.mx/sociedad/2015/03/10/emm-ministro-menos-votos-favor.

[7]«¡No hagan Ministro de la Suprema Corte a Medina Mora», en Change.org, 9 de marzo de 2015. Versión electrónica: https://www.change.org/p/senado-nohaganministroamedina-marce-torres7-ernestocordero-mbarbosamx-emilio-gamboa.

[8]«Medina Mora: 83 votos a favor; 52 000 firmas en contra (cronología)», en Aristegui Noticias, 10 de marzo de 2015. Versión electrónica: http://aristeguinoticias.com/1003/mexico/minuto-por-minuto-medina-mora-si-o-no-a-la-corte/.

[9]«Cuatro “piedras en el camino” de Medina Mora hacia la Suprema Corte», en CNN México, 5 de marzo de 2015. Versión electrónica: http://www.cnnmexico.com/nacional/2015/03/05/cuatro-piedras-en-el-camino-de-medina-mora-hacia-la-suprema-corte.

[10]Miguel Carbonell, «Las lecciones del “caso Medina Mora”», en El Universal, 17 de marzo de 2015. Versión electrónica: http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2015/03/75386.php.

[11]Sergio Rincón, «Conflictos de interés atarán a Medina Mora durante sus 15 años en la SCJN: académicos», en Sin Embargo, 24 de marzo de 2015. Versión electrónica: http://www.sinembargo.mx/24-03-2015/1284976.

[12]Agustín Basave, «Carmen y el derecho a la sospecha», en El Universal, 23 de marzo de 2015. Versión electrónica. http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle21585.html.

[13]«Diferendo MVS-Aristegui, conflicto entre particulares: Segob», en El Universal, 17 de marzo de 2015. Versión electrónica: http://www.eluniversal.com.mx/nacion-mexico/2015/mvs-segob-periodista-aristegui-conflicto-1085286.HTML.

[14]«Así reportan el despido de Carmen Aristegui en el mundo», en Animal Político, 16 de marzo de 2015. Versión electrónica: http://www.animalpolitico.com/2015/03/asi-reportan-el-despido-de-carmen-aristegui-en-el-mundo/.

[15]Ricardo Raphael, «¡Destruye al mensajero!», en El Universal, 12 de marzo de 2015. Versión electrónica: http://www.eluniversalmas.com.mx/columnas/2015/03/111620.php.

[16]«Meade mantienen la descalificación al trabajo del relator especial de ONU contra la tortura», en La Jornada, 28 de marzo de 2015. Versión electrónica: http://www.jornada.unam.mx/2015/03/28/politica/005n1pol.

[17]Jorge Zepeda Patterson, «El fin del sexenio», en El País, 22 de marzo de 2015, reproducido en: http://ciudadanosenred.com.mx/el-fin-del-sexenio/.

[18]José Roberto Cisneros Duarte, «Ellos sí aplauden: Peña recibe trato de “rockstar” en Universidad Anáhuac», en CNN México, 28 de marzo de 2015. Versión electrónica:  http://mexico.cnn.com/adnpolitico/2015/03/28/ellos-si-aplauden-pena-recibe-trato-de-rockstar-en-universidad-anahuac.

 

 

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Héctor E. Herrera Capetillo (Ciudad de México, 1987). Licenciado en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Conductor del programa de radio en internet sobre temas internacionales El Aleph (www.elalephradio.org), transmitido por ComUnica Radio, así como del programa radiofónico Torre de Babel, que se transmite por Radio Ciudadana, 660 AM. Es integrante del consejo editorial de Cuadrivio.

 

Revista cultural

1 comentario

  1. genaro casillas

    30 Agosto, 2015 at 11:24

    Según los anuncios que pasan en la tele tiene a todos los maestros con su chingona reforma educativa pero en la realidad no he oido a uno solo que hable bien pues dicen que evaluados ya estaban y que el gobierno gasta inútilmente el dinero ya que el compromiso también es de los niños y mientras los maestros estudian para su examen los niños se la pasan echando la gueva!

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