Symphonia

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Miguel Blumenbach

 

 

En los terrenos que nos ocupan sólo hay conocimiento a modo de relámpago. El texto es el largo trueno que después retumba.

 

Walter Benjamin

 

 

Preludio

 

La libre ordenación de aquello que las formas implican nos ha impulsado a volver la mirada sobre el único posible fundamento de lo que hoy se piensa es el mundo. Para ello habría que revalorizar el entendimiento humano, en primer lugar, en relación a la capacidad y la energía que, inversamente, propusieron los creadores e intermediarios de la voluntad en reconocimiento al espejo racional en que parece reflejarse, pues bien la experiencia aunque baile en sus propias capacidades no puede dejar de admitir la formación al identificar su propósito con lo que nunca deja de asombrarle. ¿No es la poesía la fuerza primordial del ser humano? ¿No es la maestría de sus habilidades el gobierno de sí mismo?

 

Primer movimiento: Andantino

 

  1. Antiguamente era procurada la profusión ilustrada; hoy en cambio, lo verdadero. Todo lenguaje, por convención o ausencia, debe arrojar la realidad y a su incómoda existencia a nuestros sentidos. «Vous me dégoûtez tous avec votre bonheur. La vie qu’il faut aimer coûte que coûte. Moi je suis là pour autre chose. Je suis là pour vous dire non et pour mourir. Pour vous dire non et pour mourir» («Me disgustan por su autosatisfacción. La vida que es necesario amar ante todo. Yo estoy aquí para algo más. Estoy aquí para decirles no y después morir. Para decirles no y después morir»). Jean Anouillh, Antigone.
  2. Al explorar la naturaleza hemos fatigado todas las posibilidades que, a nuestro parecer, le imprimirían un sentido causal. Nada hubo, pues, más alejado de aquella relación que devuelve a las sociedades y al individuo al reconocimiento de sí. Al explorar la naturaleza e imponer las categorías que nos permitirían explicarla, hemos sustraído al orden su propia permanencia, su seguimiento, como si olvidáramos que una máquina no puede proveer su finalidad de aquello en lo que se inunda. Si bien el hombre descuella por la maniobrabilidad y por su ingenio, no es menos cierto que, para que exista el cambio, al menos un elemento de su cognoscibilidad debe escapar a su visión. «Que se passe-t-il ? Continuation vaille que vaille d’un monde fatigué ? Fin de ce monde ? Avènement d’un autre monde ? Que nous arrive-t-il donc, à l’orée du siècle, qui ne semble n’avoir aucun nom clair dans aucune langue tolérée?» («¿Qué es lo que sucede? ¿La continuación de un mundo exhausto a pesar de todo? ¿La conclusión de ese mundo? ¿El advenimiento de otro? ¿Qué es esto que nos sucede ahora, al inicio del siglo, que parece no tener nombre en ningún lenguaje conocido?») Alain Badiou, Le réveil de l’histoire.
  3. La plasticidad es ahora el fundamento. La actividad del libre juego va a presentar un desafío concomitante. ¿Qué puede llenar el espacio entre lo que delimita a la forma de cualquier entidad y lo posible en relación a la universalidad a la que aspira el arte? Respuesta: el concepto. El concepto es la primera creación y a ella debe ceñirse la reforma de lo que es posible entender. Un infinito lienzo en blanco, un mármol que espera ser actualización de la materia por aquella potencialidad creativa, un vector que escapa y se confunde con la naturaleza misma. «Monsieur, est-ce qu’il est possible de produire un concept d’Afrique ?» («Señor, ¿es posible producir un concepto de África?»). Jocelyn Benoist, Concepts, introduction à l’analyse.

 

Segundo movimiento: Sostenuto

 

  1. Busco la distinción entre belleza libre (imaginación) y belleza adherente (entendimiento) en la inmediatez de la vida, en sus reverberaciones. Observo un libro y empiezo a leer algunas líneas al azar. Entiendo que el libro me habla de las guerras médicas. No obstante, si no entrecruzo mi existencia con aquella que invoca el ejercicio imaginativo, el tomo no es más que un fósil, un registro inanimado. ¿Qué insufla vida, movimiento? Al menos la intencionalidad de su amanuense que invita a la emancipación del registro filológico de su significado. Escapo de los signos, de la semántica, de la gramática y entiendo que hay algo más que se comunica a pesar del yo de un escriba. «Faites en sorte que je puisse vous parler» («Realízalo para que pueda hablar contigo»). Maurice Blanchot, L’attente oubli.
  2. Hay algo de inasible en entender que el sujeto es una vía, y no la conformación objetiva de la que suele hablarse como si todas las identidades se perdieran en la voz de un solo demiurgo, la naturaleza o la genialidad, elevando al individuo y, por tanto a la humanidad misma, a las alturas evidentes de la autoconciencia, Schopenhauer dixit. ¿Qué es lo que está oculto sobre las hojas? ¿La autoconciencia es el instante en que observas que tu rostro participa del de los otros? «Si esta mañana y este encuentro son sueños, cada uno de los dos debe pensar que el soñador es él». Jorge Luis Borges, «El otro».
  3. Por tanto, el reconocimiento de la estética y el arte bello tiene la característica de disolver la diferencia en unidad política. Pero aquello ante lo cual las percepciones se unifican implican un fondo ante el cual contrastar. También la acción colectiva es una de las formas del entendimiento a través de las emociones. También una idea es una flor. «Le difficile c’est de faire rentrer le plat dans la profondeur» («Lo verdaderamente difícil es hacer entrar la superficie en la profundidad»). Louis-Ferdinand Céline, L’église.

 

Tercer movimiento: Scherzo

 

  1. Sería absurdo hablar de la potencialidad sin el concurso de las afecciones tanto como lo sería de la capacidad de juzgar respecto a lo que de común reunifique. ¿Cuál es la imagen valedera de esto? Por un lado las representaciones históricas que actualizan la confrontación y, por otro, la causalidad que implica la participación de un sujeto a otro, de suerte que, aun asumiendo la pura individualidad que nace de las diferencias de opiniones, encontraríamos evidencia de un diálogo atemporal efectuado a través de la obra creativa. Pero por su propia actualización y comunicación en el tiempo se deriva que el sujeto que recibe la experiencia o la deduce o la intuye, atributos que parecen confundirse de acuerdo a la cualidad del ánfora en que el aceite atemporal se vierte. Los muertos son tú. La temporalidad es aceleración cuando el relámpago surca el cielo y atraviesa el suelo para disolverse en lo que parece es su contrario, lo terrenal, el basamento por el cual la percepción adquiere un sentido y una idea de formación del espíritu filosófico. Por tanto no podría haber comunidad sin el arreglo común de una emotividad generalizada. ¿Qué es la guerra sino la representación en que las diferencias de opinión son anuladas en vista a un fin mayor al de lo subjetivo? ¿Qué es la paz sino la ausencia de bien, de movimiento, de cambio  y renovación? De otra manera no podría entenderse la arraigada concepción de sentido común, ahora vertida en el pensamiento por la cualidad que habilita la sensibilidad. El arte no solamente es in-formar la sustancia sino destruirla y purificarla de su antagonismo con lo real. «Et démocraties modernes qui feront de la politique un domaine de pensée séparé ont predisposé à totalitarisme» («Y las democracias modernas que han separado a la política del pensamiento están predispuestas al totalitarismo»). Jean-Paul Curnier citando a Claude Lefort, Un monde en guerre.
  2. El arte es una disciplina. El camino de lo agradable a lo bello debe admitir, inexcusablemente, el dominio del propio cuerpo. En efecto, no podría haber habilidad poética al soslayar la autonomía pasional, pues aunque la naturaleza es bella lo es con arreglo a un orden que, en el individuo, se manifiesta como estructura imaginativa, pues el universo dialoga desde sí hacia sí mismo, como la si mente del genio fragmentara constantemente el mundo empírico haciéndolo estallar, configurarse y reconfigurarse, trasvasando su materia en quiebres, en el rapto que de lo racional hace la fuerza y la violencia de lo auténtico. ¿No es necesario para el bien vivir y bien aprender las digresiones y rupturas? La ley del cambio es el desacuerdo, la luz que de la piedra se refleja conteniendo los átomos del Sol. Lo intangible vuelto representación y la obliteración de las costumbres, la soledad que permite escuchar las resonancias del resto del mundo, como sin ella estuviese contenida la máxima de Anaxágoras: todas las cosas participan de todas las otras. Voy esculpiendo de la confusión el sentido. ¿Podría el carbón ser un diamante sin la inmensa experiencia del tiempo? La configuración molecular nunca fue sencilla y aunque todo aspire a ser por medio de su propia potencialidad, siempre hay un elemento negativo. La madera entrega sus átomos al fuego, de donde se observa que sumar es, por una parte, sustraer la propia identidad y, por otra, entender que la mítica fascinación que el hombre siente ante el fuego es resultado de la composición que de ella hace en su mente, como si, por un momento, emoción y razón se ordenaran en un mismo ente. ¿Cómo volver a ver el mundo en su opacidad después de este arrebato? La lógica se efectúa en el cuerpo. «Tous ceux qui manquent d’imagination se réfugient dans la réalité» («Todo aquel quien carece de imaginación se refugia en la realidad»). Marie Darrieusecq, La résonance d’une phrase.
  3. Por lo anterior identifico la filosofía con el viento solar. Los científicos entendieron que la tensión entre esas crestas que del Sol se originan y el campo magnético de la Tierra es lo que origina la aurora boreal. Aunque el color sea una consecuencia que se adscribe a las capacidades oculares de un organismo tal, es claro que la energía se contradice con sus propias sustancias y lucha por generar su propia identidad al infinito. Admitir esta ley es admitir que el devenir de la realidad es uno de los principios regidores del mundo, al menos en la conciencia humana. La filosofía es ese agente que pondera lo estático y lo impulsa hacia sus nuevas formas. La filosofía reagrupa la complejidad contraponiéndose a lo ya formado. La filosofía es, por tanto, ese anhelo por recuperar la verdad de lo ilimitado.

 

Cuarto movimiento: Opera Omnia

 

Sobre el pensamiento estético. En la composición un sustrato está la actualización de todo lo que es dado entender como el mundo. El poder debe ser entendido como posibilidad, es decir, aquello que habilita las relaciones, que distribuye y escapa las representaciones y su forma. La República pues, es la de los poetas, la que educa la conciencia aunque la individual permanezca desarticulada solamente en la historia, en lo que percibimos como tiempo. Los límites se han vuelto nuestra apertura, los límites son la posibilidad de ser el mundo. De su trascendencia se derivan la constante recreación del ser, desde una mota de polvo ingrávida hasta la montaña más sólida, pues no separa a la una de la otra más que su devenir pero aquello que las organiza es inmanente, es voluntad, es hecho. Así, despertar es sentir la dulce violencia de pensar pues el hacedor ha dejado para el porvenir sus recuerdos y ahora entiende que caminar es una de las formas del universo. Busca detenerse antes de adelantar al mundo por aquello que sus percepciones admiten como cierto. Regresan a sus pies las olas del mar Egeo, escucha  las inusuales cítaras del persa y la alegría nostálgica de las danzas húngaras; escucha las palabras de un poeta alemán, y entiende la geometría de Spinoza, pero también advierte  el dolor de la certidumbre. ¿Qué rara perla u hoja dorada descubre debajo del domo y eco de los días? Una sentencia entre las otras, delicada como el trueno: Solamente los iguales pueden entenderse. «Seuls les êtres libres peuvent être étrangers les uns aux autres. Ils ont une liberté commune, mais précisément cela les sépare» («Solamente los seres libres pueden ser ajenos a los unos de los otros. Comparten una libertad pero precisamente ella les separa»). Emmanuel Lévinas, Totalité et infini.

 

 

Mediografía:

Immanuel Kant, Crítica del juicio, Losada, 1968.

Jean-Luc Godard, Adieu au language en http://streamcomplet.com/adieu-au-langage/

Ted Fendt, «“Adieu au language – Goodbye to language: A Works Cited”», en https://mubi.com/notebook/posts/adieu-au-langage-goodbye-to-language-a-works-cited

 

 

 

 

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Miguel Blumenbach (Ciudad de México, 1988) es poeta, traductor y ensayista. Ha realizado estudios de filosofía y literatura en el Collège de France, en la École Normale Supérieure de París y en la UNAM. Ha colaborado en BonsáiPunto en LíneaOpciónÁgora, así como en publicaciones de España y Chile. Pertenece a la Asociación de Textos y Cursos Clásicos (ACTC por sus siglas en inglés) con sede en Moraga, California. Se ha dedicado a revisar la historia de la poesía alemana, turca y árabe.

Revista cultural

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