No ser Charlie

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Tzitzi Janik Rojas Torres

 

 

Tras el trágico atentado contra Charlie Hebdo, las reacciones en la red fueron casi instantáneas. La consigna «Je suis Charlie» («Yo soy Charlie») brotó como un acto de significación múltiple: como empatía hacia los caricaturistas asesinados, como rechazo total al terrorismo que merma la libertad de expresión. Sin embargo, en algunos casos también acompañó a todo lo anterior la necesidad de rechazar el islam, bajo el entendido de que la poca tolerancia de los musulmanes a las bromas desembocaba en violencia. A esto último se dio igualmente una respuesta: «Je ne suis pas Charlie» («Yo no soy Charlie»). Esta frase no fue exclusiva de los musulmanes; católicos, conservadores e incluso liberales de todo tipo se situaron del lado del «Yo no soy».

La reacción «Yo no soy Charlie» parecía desubicada: una falta de solidaridad ante la tragedia. Sin embargo, el «Yo no soy» tiene también muchos rostros: desde, en su mayoría, personas que reprobaban la tragedia y rechazaban la opresión a la libertad de expresión pero no se alineaban con las publicaciones de la revista, hasta quienes «sin querer justificar» veían una relación entre el discurso de odio de Charlie y la reacción violenta, unas «balas perdidas» que, tristemente, justificaban el terrorismo como un acto de reivindicación del islam. Lo que aquí quiero argumentar es que se puede no ser Charlie –o se puede serlo– de muchas maneras, entendiendo el lema distintamente; lo único que categóricamente no se puede es argumentar el terror y la violencia, ya sea desde la absurda justificación del terrorismo o desde el igualmente absurdo lenguaje de odio y rechazo que culpabiliza a la totalidad del islam.

La mayoría de los medios en Latinoamérica mencionarán que Charlie Hebdo es un periódico satírico de izquierda. Mencionarán, sin duda, las polémicas caricaturas que ha publicado sobre el islam, especialmente las del profeta Mohamed. Sin embargo, acerca del papel libertario del periódico, su amplio apoyo a causas como el feminismo, el movimiento anticlerical y antimilitar, así como sobre sus orígenes como heredero de los ideales del gran movimiento de Mayo del 68, hablarán poco. Y si no se habla de esta parte constitutiva del periódico, podemos esperar muy poco espacio para las voces de antiguos colaboradores de Charlie Hebdo, como Olivier Cyran[1] y Defeil de Ton[2] (este último miembro fundador de la revista), quienes denunciaron la islamofobia del periódico a partir del atentado del 11 de septiembre y el abuso de la línea editorial. Tampoco se hablará mucho de la polémica de Siné,[3] caricaturista que en el 2008 fue despedido del periódico por haber comentado sobre la conversión al judaísmo del hijo de Sarkozy antes de su matrimonio con una multimillonaria heredera judía, comentario por el que el director de la revista Philippe Val pidió al dibujante que se disculpara ante la familia de Sarkozy.

Charlie Hebdo analizado en momentos específicos no es completamente inocente: el affaire Siné y las críticas de antiguos colaboradores lo ponen en evidencia, y eso no debe perderse de vista, por el bien mismo de la libertad de expresión. Si la analizamos a la luz de sus publicaciones en los últimos años, aun cuando muchas caricaturas son al mismo tiempo astutas y satíricas, descubriremos que la revista cayó acríticamente en una línea de publicaciones racistas e islamofóbicas. Mas seamos sinceros, quizás no es que Charlie haya caído solo sino que Europa misma y sin darse cuenta comenzó el declive. También es importante decir que el que una publicación no se enfoque en una sola religión o grupo social no implica que sea menos racista; ésa es una falacia generalista. Una caricatura que presente, por ejemplo, a Angélica Rivera, a Oprah Winfrey y al Papa en bikini, no indignará ni caricaturizará igual ni tendrá el mismo marco contextual, aun cuando sea el mismo bikini. No se trata de decir que el islam no deba ser criticado, sino de aceptar que las críticas, y por ende el riesgo de caer en racismo y discurso de odio, son distintos de acuerdo con su objeto y contexto.

Lo anterior, sin embargo, no desemboca en la anulación del valor histórico de la revista. Si tomamos a Charlie Hebdo como fenómeno global y llevamos la mirada hasta sus inicios como Harakiri, encontraremos que, pese a los errores, su búsqueda por la libertad viene cargada de una voluntad de ofender al otro para despertarlo: de hacer que la sociedad se indigne y que a partir de esa indignación salga de su letargo y defienda sus puntos de vista. Creo que sería injusto juzgar aCharlie Hebdo por algunas de sus publicaciones, pese a que las características de éstas sean y deban ser cuestionadas. Hay pues un Charlie Hebdo libertario, contestatario y crítico que puede simbolizar la libertad de expresión en los límites que ensancha: éste sólo puede ser visto si se analiza como totalidad. Hay otroCharlie que debe ser criticado y analizado, en pos de un fenómeno histórico y social.

Ese espíritu libertario del que Charlie participa –que refleja el espíritu de la Francia humanista–, más allá de los aciertos o errores en sus publicaciones, busca darle voz a los que no tienen voz; criticar a las dictaduras, a los absolutismos, a los represores, y a partir de la sátira poner en evidencia aquello que la sociedad no quiere ver. He aquí el oxímoron: en un mundo donde el islam ha sido simplificado, tergiversado y reducido a lo que una agenda política quiere ver de él, «Ser Charlie» será alzar la voz por el oprimido para que su identidad no sea reducida al discurso noticioso. «Ser Charlie» tendría que ser también darle la voz a los musulmanes para escuchar qué es lo que tienen que decir sobre sí mismos y derrumbar el autoritarismo de un discurso que nos ha «dictado» de antemano qué es el islam.

Al ser «Yo soy Charlie» un movimiento que surgió en las redes sociales, fue allí también su campo de batalla: hubo quienes no aceptaron el «no ser» como una posición válida. E igualmente hubo quienes afirmaron categóricamente que la libertad de expresión no debe tener límites. Extrañamente esos que afirmaban que la libertad de expresión no debía de tener «límites» fueron los primeros en indignarse de que los periódicos americanos no publicaran las caricaturas más extremas de Charlie o de que un periódico hebreo eliminara a las mujeres de la icónica fotografía de la marcha de París. Yo, por ejemplo, pienso que mientras que un periódico americano está en su derecho de no publicar las caricaturas siempre y cuando informe de manera verídica, no debe dejar de cuestionarse el hecho de borrar líderes mujeres bajo la perspectiva de la lucha internacional por los derechos de las mujeres. Soy pues una partidaria de la libertad de expresión, tal y como la legislación del artículo 10 de la Convención Europea de los Derechos Humanos enuncia: una libertad de expresión delimitada por la responsabilidad social y que no puede caer, en pos de la sociead, en el discurso de odio.[4] Aquellos que quieran una libertad de expresion sin «peros» tendrán que abogar porque Dieudonné, el comediante francés que hizo bromas a favor de los actos terroristas, no sea investigado, o tendrán que abogar para que se invaliden las leyes memoriales de la legislación europea que prohibe negar el racismo, el antisemitismo y la xenofobia, así como negar el Holocausto o el genocidio armenio. No: el fomento del odio no es un derecho humano. En el mismo corte, las caricaturas islamofóbicas de Charlie Hebdo deberían ser revisadas: Dieudonné, de hecho, otrora formaba parte de un duo humoristico símbolo del antiracismo junto con el comediante judió Élie Semoun[5]; pero, al parecer, el humor cambia y, a veces, hiere. Algo de «no ser Charlie» sigue esta línea: repensar algunas caricaturas de Charlie, no para ser censuradas (pues a la luz de la tragedia no podemos darnos el lujo de que los extremistas crean que ganaron; censurarlas en este momento, por más correcto que fuera, daría un mensaje equivocado), pero sí para ser mucho más críticos con ellas.

En este debate por la libertad de expresión «sin peros» se habló también del derecho para criticar u ofender a la religión, con base en que en Francia no se reconoce la blasfemia como delito. Es interesante, sin embargo, que en noviembre del año pasado, la Alianza General contra el Racismo y por el Respeto de la Identidad Francesa y Cristiana[6] denunció la irrupción del grupo FEMEN en un acto religioso bajo el artículo 166 de la Ley comunal de la región que justamente menciona la blasfemia y la penaliza con tres años de cárcel.[7] Existe de hecho un debate jurídico sobre la validez del artículo; sin embargo, más allá de su aplicabilidad actual[8] o de su futura supresión,[9] el hecho de que una parte de la sociedad haya buscado apelar a este recurso es sintomático. Y es también sintomático que en 2012, cuando la comunidad musulmana de Estrasburgo intentó apelar al artículo sobre la blasfemia justamente para denunciar a Charlie Hebdo, la respuesta de un jurista del Instituto de Derecho Alsaciano fue que el recurso legal contra la blasfemia no puede ser utilizado por musulmanes al no ser el islam reconocido por el régimen local de cultos, el cual sólo reconoce al catolicismo, judaísmo y protestantismo.[10]

La pregunta sobre la validez de «No ser Charlie» y aun así hermanarse con la crítica contra la violencia, es en realidad la pregunta sobre cómo convivir con discursos aparentemente ajenos al nuestro. Y es que la intolerancia ha surgido en todos los frentes; tras el atentado, un profesor francés obligó a sus alumnos a ver durante toda una clase una de las caricaturas sobre el islam de Charlie Hebdo, incitando a quien no estuviera de acuerdo a sacar «su kalachnikov».[11] En otro frente, una profesora negó la tragedia siguiendo teorías complotistas.[12] Resultan mucho más inquietantes algunas de las acciones del gobierno contra la apología del terrorismo, sobre todo a la luz del llamado contra la islamofobia. La semana pasada Amnistía Internacional hizo un llamado a Francia para que en su lucha contra el terrorismo no cayera en faltas contra los derechos humanos. «La libertad de expresión no tiene favoritos. Ahora no es tiempo para persecuciones viscerales, sino para respuestas medidas que protejan vidas y respeten los derechos de todos»,[13] afirmó John Dalhuisen, Director de Amnestía Internacional para Europa y Asia Central. Muchos de los casos deben de ser legalmente perseguidos, reconoció Amnistía, sin embargo, otros de los casos están fuera del límite de lo legalmente perseguible.[14]

Creo firmemente que la apología del terrorismo debe de ser perseguida, así como los discursos de odio, sin embargo, mientras que aplaudo las investigaciones en torno a adultos y figuras públicas con responsabilidad ante la repercusión de su discurso, no me parece claro si es la mejor manera de luchar contra la violencia el abrir una investigación por apología del terrorismo a un adolescente de 16 años que publicó en Facebook una parodia de una caricatura de Charlie Hebdo –ésa en la que Charlie se burla de los manifestantes en Egipto, diciendo que el Corán no para las balas, parodiada con la de un caricaturista que sostiene un Charlie en las manos, y la leyenda de que ésta tampoco detiene las balas.[15] Se me pone la carne de gallina al leer la historia de cómo un adolescente de 13 años, en secundaria, fue esposado, puesto en detención y expulsado provisionalmente de su centro educativo al decir impulsivamente al momento del minuto de silencio: «Que [los terroristas] tenían razón».[16]

Cuando a un niño, musulmán o no, de 13 o 14 años, preferimos ponerle unas esposas y abrirle una investigación jurídica antes que darle un campamento de valores, atención social o psicológica, y aun así somos capaces de decir que no hay islamofobia en todo aquello que esta flotando alredor del tema de Charlie Hebdo, entonces no es que no veamos, es que no queremos ver. Es por este tipo de actos que se tiene que poder ser o no ser Charlie; para abrir el diálogo, para no alinearse con una sola postura y que las posturas críticas se mutipliquen.

La paradoja es que «Ser Charlie» te da el derecho de no serlo. Si Charlie Hebdohubiera querido que todos fueran Charlie, afirmando sin que ninguna voz se opusiera, entonces se hubieran dedicado a pintar paisajes o tiernos animalitos. La sátira implica la risa de unos pero también la indignación de otros, si no sería una simple broma, un chiste pueril. El espíritu de estas publicaciones lleva consigo al otro, al que a través del humor se le impele a que se exprese. Eso es lo que están haciendo muchos de los musulmanes franceses y los que no apoyan el corte de la revista: «Yo no soy Charlie porque no comparto sus publicaciones y eso no anula que condene categóricamente todo acto de violencia». Ahí ese espíritu satírico que llama al diálogo ha cumplido su objetivo. Ser o no ser Charlie son dos caras de la misma moneda; que bien reflexionados son ambos ejercicios de la libertad y afirmación contra la violencia. Allí están los valores republicanos, pues, como ha dicho recientemente Juan Villoro, «La democracia empieza cuando defiendes a Charlie y no eres Charlie».

 

 

NOTAS

[1] Olivier Cyran, «Charlie Hebdo, pas raciste ? Si vous le dites…», Article 11, 5 de diciembre de 2013, obtenido en:

http://www.article11.info/?Charlie-Hebdo-pas-raciste-Si-vous, consultado el 17 de enero de 2015.

[2] Ariane Chemin, «Polémique dans la famille Charlie Hebdo», Le Monde, 14 de enero de 2015, obtenido en:http://www.lemonde.fr/societe/article/2015/01/14/polemique-dans-la-famille-charlie-hebdo_4556428_3224.html#buwEv6FD0UhJSwZ1.99 , consultado el 18 de enero de 2015.

[3] En el archivo del Nouvel Observateur se puede consultar el desarrollo de la polémica Siné, desde su comentario hasta su remoción como decisión interna deCharlie Hebdo, bajo acusaciones de antisemitismo, así como distintos comentarios y análisis en torno a la polémica. Archivo consultable en:http://tempsreel.nouvelobs.com/medias-pouvoirs/20080730.OBS5294/l-affaire-sine.html

[4] El artículo completo estipula, de acuerdo con su versión en inglés (sólo las versiones en inglés y francés son consideradas oficiales): «1. Everyone has the right to freedom of expression. This right shall include freedom to hold opinions and to receive and impart information and ideas without interference by public authority and regardless of frontiers. This article shall not prevent States from requiring the licensing of broadcasting, television or cinema enterprises. 2. The exercise of these freedoms, since it carries with it duties and responsibilities, may be subject to such formalities, conditions, restrictions or penalties as are prescribed by law and are necessary in a democratic society, in the interests of national security, territorial integrity or public safety, for the prevention of disorder or crime, for the protection of health or morals, for the protection of the reputation or rights of others, for preventing the disclosure of information received in confience, or for maintaining the authority and impartiality of the judiciary.» «Article 10: Freedom of expression», Human Rights Review, 30, Equality and Humans Rights Comission, 2012, Obtenido en:www.equalityhumanrights.com/sites/…/humanrights/ehrc_hrr_full_v1.pdf, consultado el: 18 de enero de 2015.

[5] Béatrice Bocard, «Elie et Dieudonné sillonnent la banlieue et refont le journal télé ‘L’avis des bêtes’», Libération, 23 de diciembre de 1994, obtenido en:http://www.liberation.fr/medias/1994/12/23/elie-et-dieudonne-sillonnent-la-banlieue-et-refont-le-journal-telel-avis-des-betes_116335, consultado el 17 de enero de 2015.

[6] Bernard Antony, «Les Femen dans la cathédrale de Strasbourg : provocation et connivences!», 24 de noviembre de 2014, obtenido en:http://lagrif.fr/communiques/racisme-antichretien/396-les-femen-dans-la-cathedrale-de-strasbourg-la-honte-de-la-france-honte-de-l-europe-honte-du-clerge, consultado el 20 de enero de 2015.

[7] Vivien Hoch, «Les Femen victimisent la République Française», Les Observateurs, 26 de noviembre 2014, obtenido en:http://www.lesobservateurs.ch/2014/11/26/les-femen-victimisent-republique-francaise/ consultado el 20 de enero de 2014.

[8] Jean-Christophe y Dupuis-Remond, «Droit Local Alsace-Moselle: le délit de blasphème n’existe pas !», France 3, 13/01/2015, obtenido en:   http://france3-regions.francetvinfo.fr/lorraine/2015/01/13/droit-local-alsace-moselle-le-delit-de-blaspheme-n-existe-pas-632128.html, consultado el 20 de enero de 2015

[9] Antoine Krempf , «Quand Manuel Valls oublie le délit de blasphème en Alsace-Moselle», Le Vrai du faux, France Info, 13 de enero de 2015, obtenido en:http://www.franceinfo.fr/actu/societe/article/quand-manuel-valls-oublie-le-delit-de-blaspheme-en-alsace-moselle-630503, consultado el 21 de enero de 2015

[10] «L’Institut du droit alsacien estime que le délit de blasphème ne concerne pas l’islam», Le Point.fr, 21 de septiembre de 2012, obtenido en:  http://www.lepoint.fr/societe/l-institut-du-droit-alsacien-estime-que-le-delit-de-blaspheme-ne-concerne-pas-l-islam-21-09-2012-1508683_23.php.

[11] «Charlie Hebdo: Un professeur suspendu à Mulhouse», Le Point, 15 de enero de 2015, obtenido en: http://www.lepoint.fr/societe/charlie-hebdo-un-professeur-suspendu-a-mulhouse-15-01-2015-1896920_23.php, consultado el 20 de enero de 2015.

[12] «Charlie Hebdo: une prof suspendue pour des propos complotistes»,L’Observateur, 16 de enero de 2015, obtenido en:http://tempsreel.nouvelobs.com/charlie-hebdo/20150116.OBS0140/charlie-hebdo-une-prof-suspendue-pour-des-propos-complotistes.html, consultado el 18 de enero de 2015.

[13] La traducción es mía. «France faces “litmus test” for freedom of expression as dozens arrested in wake of attacks», Amnistía Internacional, 16 de enero de 2015. obtenido en: http://www.amnesty.org/en/news/france-faces-litmus-test-freedom-expression-dozens-arrested-wake-attacks-2015-01-16, consultado el 20 de enero de 2015.

[14] Ídem

[15] Christophe Turgis, «Charlie Hebdo: à Nantes, un adolescent de 16 ans poursuivi pour “apologie du terrorisme” sur Facebook», France 3, 17 de enero de 2015, obtenido en: http://france3-regions.francetvinfo.fr/pays-de-la-loire/2015/01/17/charlie-hebdo-nantes-un-adolescent-de-16-ans-poursuivi-pour-apologie-du-terrorisme-sur-facebook-634720.html, consultado el 20 de enero de 2015.

[16] Patricia, éducatrice, «Apologie d’acte de terrorisme: “J’ai levé la main et j’ai dit “Ils ont eu raison”», 20 de enero de 2015, obtenido en:http://rue89.nouvelobs.com/2015/01/20/apologie-dacte-terrorisme-jai-leve-main-jai-dit-ils-ont-eu-raison-257212, consultado el 20 de enero de 2015.

 

 

 

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Tzitzi Janik Rojas Torres (Ciudad de México, 1986) estudió la maestría en Filosofía en la UNAM. Ha realizado estudios en traducción, lingüística y literatura. Fue becaria por parte del gobierno turco, con la beca internacional de cultura y lengua turca «Yunus Emre». Asimismo, realizó una estancia de investigación sobre pensamiento islámico en la Universidad Sorbona Nueva-París III. Se interesa por las relaciones de comprensión entre distintas culturas e idiomas. Tras vivir en Francia por dos años, y un breve período en Rusia, se encuentra radicando actualmente en el este de Turquía, frontera con Georgia.

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