Las varias tintas de un libro

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Portada del libro A tres tintas

 

Diego Armando Arellano

 

Llevo años escuchando que los mexicanos no somos nada en la lectura. Algunos datos son escandalosos y penosos. Leemos poco para los que somos. Me preocupa y me enoja. Tenemos un presidente que no pudo citar tres libros pero nosotros, la gran mayoría, no hacemos otra cosa  que secundarlo: confirmar que no podemos aspirar a líderes cultos y sobresalientes. Como docente incomoda, leo cinco libros con mis alumnos de secundaria durante el ciclo escolar, insuficiente si hablamos de que eso pasa en 10 meses. Pero el trabajo de abrir puertas de par en par para aminorar los estragos de un país inculto lo hago todos los días en mi clase. Lean, muchachos, lean. Es mi consejo diario.

Suelo fijarme metas amplias como profesor. Tengo la buena idea de pensar que cada año en la escuela debe ser realmente trascendente. Estoy en contra de las maquetas de papel, de las hojas impresas y de los cuadernos sin fondo que se van a la basura año con año. En cambio me gusta que mis alumnos puedan realizar una entrevista real con alguna persona que lleve su oficio con un amor extraordinario. A eso le aposté desde que dejé el periodismo y puse los ojos en la docencia. Trascender y hacer esto inolvidable.

Por ahí de febrero publicar un libro sonaba fuera de lugar. A los adolescentes de 13 o 14 años todo les parece improbable e imposible pero soy terco y me gusta remar a contracorriente. Monté un taller de escritura en mi salón de clases. Hubo quien me desafió intelectualmente cuando le planteé el proyecto, pero igual hay que dejar que lo que está en contra se desvanezca por su propia cuenta. Fueron siete semanas de taller. Arduo y agotador. Aunque, de menos a más, puedo decir que resultó un ejercicio maravilloso y reconfortante. Tenía más de 80 alumnos de diferentes grados sentados en pupitres, con una hoja blanca y un bolígrafo. Durante 50 minutos esperé ansioso que escribieran, al menos, una línea que valiera la pena.

En el primer ejercicio que consistía en escribir el verdadero origen de las cosas, por ejemplo el origen de la puerta, de una cuchara, de una nube, resultaron apenas 12 textos sobresalientes. Lo demás era una hoja para hacer bolitas. No puse un ultimátum ni mucho menos. La escritura no es a la fuerza. Si 12 autores valían la pena, pues ellos entrarían en el libro, faltaba más. Mis palabras hicieron eco. Movieron esqueletos. Los ejercicios posteriores que hubo en el taller se convirtieron en sendas semillas que plantándolas y cuidándolas podrían dar buenos frutos.

Este artículo tiene como propósito primordial presentar precisamente el adelanto de lo cosechado. A tres tintas, pues, es una antología de textos literarios. El volumen consta de siete apartados: el origen de las cosas, que ya he mencionado, La Real Academia de Locos, que abre la puerta a un mundo de nuevos e insólitos significados. Hay secciones de aforismo y reflexión en torno a la importancia de la vida y la amistad desde la perspectiva adolescente. Hay poesía. Así como monstruos y lugares misteriosos donde no existe explicación alguna. Presentaremos el libro con bombos y platillos el próximo 6 de junio en el auditorio Santander de la Universidad Panamericana, acá en Guadalajara y mientras llega el día, he aquí el adelanto de las tintas:

 

 

EL ORIGEN DE LAS COSAS

 

El origen del queso

Félix Herlic Leyva Bautista

 

Se dice que antes la luna era de un material parecido al queso, y tenía el mismo tamaño del sol. Sólo que los rayos solares comenzaron a derretir sus grandes capas manchegas y frescas. La luna se hizo cada vez más chica. Algunos restos de la quesería cayeron sobre la Tierra y alimentaron a vacas y a otros animales. El poco resto que quedó en la luna se lo tragó el conejo.

 

El origen del reloj

 

Luis Antonio Mascorro Madrigal

 

El señor que pierde el tiempo cuenta los momentos de su vida mientras mira el cielo y ve las nubes moverse para todos lados. No es casualidad que para hacer todo eso le lleve contar hasta 60.

 

REAL ACADEMIA DE LOCOS

 

Hoja de papel: materia que sirve para hacer un avión y explorar el techo de un salón. Autor: Felipe Iván Espinoza Damián.

 

Chimenea: entrada de gordos barbones. Autor: Gael Gibrán López Mares.

 

Toper: excusa que sirve para que tu mamá te pegue si lo pierdes. Autor: Diego Isaac Oliden González

 

Mochila: principal causa de la deformación conocida como joroba. Autor: Jaudiel Alejandro Jaime Lomelí.

 

Delincuencia: estado actual de México.

Autor: Jeremy Vargas Ríos

 

SITIOS SINIESTROS

 

La caja de Tepozitlán

Giovanni Jesús Rodríguez Hernández

 

Llega un visitante a Tepozitlán y en la banqueta ve sentado a un viejo. El viejo le da una caja muy chistosa y le pide al joven que no la abra, que mejor la tire a la basura cuando se haya ido del pueblo. El joven le promete que lo hará pero pasando dos calles le gana la curiosidad y abre la caja. Dos segundos después el joven grita con horror. Se ve en un espejo y tiene la cara arrugada, su voz es muy grave.

 

Pueblo de Toros

Juan Ramón Morán Arana

 

En este pueblo se criaban toros para cuidarlos y quererlos. Y todos eran felices. Pero un día un joven mató a varios y la vida cambió. No pasa de media noche cuando las personas comienzan con pesadillas.

 

AFORISMOS DE VIDA Y AMISTAD

 

Que la vida se parezca a un reloj de arena para que disfrutes cada granito. Autor: Jorge Saúl Bejar Vázquez

 

La vida es como tu mascota, aunque la gran diferencia es que tú paseas a la mascota y la vida te pasea a ti. Autor: Jonathan Noé Horta Tabares

 

La amistad no se mide en tiempo, se mide en convivencia. Autor: José María Estrada Fernández

 

Un buen amigo te compra un lonche cuando no tienes para desayunar.  Autor: Joel Alejandro Castillo Jiménez

 

 

 

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Diego Armando Arellano es miembro honorario de Cuadrivio y profesor en el Colegio Altamira La Cima, de Jalisco.

 

Revista cultural

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